Los caminos de las corcholatas

• Valadés dijo que lo importante en 2024 no es quién llegue a la Presidencia, sino quién controle el Congreso

La guerra por la candidatura de Morena a la Presidencia de la República parece estar fuera de control, a pesar de los esfuerzos de Andrés Manuel López Obrador, quien incluso, hace unas semanas, sentó en Palacio Nacional a sus corcholatas para pedirles que no peleen.

El llamado a la unidad pareció surtir efecto en un primer momento, pero, a estas alturas, al menos Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard —los punteros— se han radicalizado y no hay manera de que se suelten del chongo.

Todos quieren la Presidencia de la República en 2024, pero como sólo uno estará en condiciones de buscar el triunfo del oficialismo, queda abierta la pregunta de qué harán con los que pierdan.

Y aquí es donde cobra relevancia lo dicho recientemente por Diego Valadés, quien ha sido procurador general de la República, ministro de la Corte y abogado general de la UNAM, entre otras cosas, que alerta a no perder de vista 2027.

Durante una charla en Atypical TV, el investigador emérito del Sistema Nacional de Investigadores dijo que lo importante en 2024 no es quién llegue a la Presidencia, sino quién controle el Congreso.

Afirmó que quien gane llegará muy acotado, pero, aparte, impedido para cambiar el rumbo que deja marcado la 4T, a reserva de que el propio López Obrador puede organizar un movimiento social para destituirlo mediante la revocación de mandato, que ya es ley.

Que, en este caso, si el presidente es destituido, su lugar sería ocupado por el líder de la Cámara de Diputados, a menos que la Constitución fuera reformada en la próxima Legislatura, y ahí es donde está el truco. Por eso, desde Palacio Nacional se llama a votar por Morena para darle mayoría absoluta en el Congreso, pues de esa forma, sin importar quién gane —así sea de la propia 4T—, no tendría los votos necesarios para hacer un cambio constitucional y eliminar la revocación.

Aquí cobra importancia la negociación entre las corcholatas, pues hay mucho que repartir para que todos ganen, aunque no sea el Premio Mayor.

Si Marcelo no es, puede pedir el Senado, junto con varios senadores y algunas gubernaturas, lo cual no estaría mal.

En caso de que Adán Augusto López no sea, bien podría ser diputado federal y aspirar a ser el líder para que, en una de ésas, en 2027 asuma si hay revocación.

En la misma situación que Adán estaría Claudia Sheinbaum, quien, igual, podría tomar una diputación federal y buscar liderar San Lázaro.

A Ricardo Monreal lo podrían complacer con la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México; si no para él, sí para uno de los suyos.

De esta forma todas las corcholatas ganarían, pero, obviamente, lo que buscan es suceder a López Obrador en la Silla del Águila, y seguirán la guerra hasta el final, al menos para encarecer las negociaciones.

El candado que el Presidente puso para la siguiente administración es la amenaza de revocación de mandato, y la llave es muy difícil de conseguir, pues nadie piensa que alguna opción vaya a controlar por sí misma el Congreso.

  • CENTAVITOS

Por cierto, Ebrard recibió ayer el doctorado Honoris Causa del Instituto Nacional de Administración Pública y, amén de que el título sea de los que se puedan conseguir en Santo Domingo, como dice el Presidente, llamó la atención la presencia de Lázaro Cárdenas Batel, quien luego de abandonar Palacio Nacional en marzo fue nombrado secretario permanente de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños —ese sí, título patito— y, en plena efervescencia preelectoral, levantó polvo.

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