Los Batres en la Corte y la FGR
Un nombramiento que a todos pasó de noche fue el deUlises Laracomo nuevo titular de la Fiscalía Especializada de Control Competencial, que encabezóCristina de Urruti hasta la reciente salida del exfiscalAlejandro Gertz Manero. A primera vista, parecería un ...
Un nombramiento que a todos pasó de noche fue el de Ulises Lara como nuevo titular de la Fiscalía Especializada de Control Competencial, que encabezó Cristina de Urruti hasta la reciente salida del exfiscal Alejandro Gertz Manero.
A primera vista, parecería un movimiento normal, ordenado por alguien que llega a un encargo y decide refrescar las posiciones más importantes. Al menos así lo está haciendo Ernestina Godoy en la Fiscalía General de la República.
Aunque el de Lara no fue el primer nombramiento, llama mucho la atención que lo hayan enviado a esa posición que, en los hechos, lo convierte en vicefiscal general, algo así como lo que antes era un subprocurador.
Y es que, si por cualquier razón Ernestina no pudiera continuar, Ulises sería el encargado de despacho, con lo que tomaría el control de la FGR, al menos hasta que el Senado dijera otra cosa.
Independientemente de sus escándalos del sexenio pasado en la Fiscalía de la Ciudad de México, donde fue exhibido por obtener un título de abogado por el Instituto Cúspide de Iztapalapa en menos de 48 horas, el tema va más allá.
Porque en su etapa como vocero de Ernestina en la capital fue el ariete en la campaña contra la dirigencia del PAN local, en el famoso tema del Cártel Inmobiliario de Benito Juárez, en el que los azulitos permitieron a desarrolladores violar el uso de suelo en la demarcación.
Esa campaña dañó a los suspiritos azules y a su candidato a la CDMX, Santiago Taboada, cuyas comunicaciones fueron intervenidas con el pretexto de que una banda de secuestradores lo ubicaba como su líder.
Y cómo olvidar que días antes de que los senadores rindieran protesta en septiembre, Ulises encabezó un operativo con equipos especiales para tomar un restaurante capitalino e impedir que se ejecutara una orden de aprehensión contra Javier Corral.
El exgobernador de Chihuahua había sido detenido por agentes de esa entidad en cumplimiento de un mandamiento judicial, pero Lara lo rescató obstruyendo, con ello, la justicia y desacatando la orden de un juez.
Eso permitió a Corral asumir como senador, donde posteriormente —aunque suene a broma— fue designado presidente de la Comisión de Justicia. En tanto, Lara había sido enviado como delegado de la FGR en Morelos, cargo que abandonó para regresar con Ernestina.
Ese movimiento lleva chanfle, pues ocurre después de la reaparición pública de Andrés Manuel López Obrador y del cese de Gertz Manero como fiscal. Días antes, gente de Omar Hamid García Harfuch, titular de Seguridad Pública, habían asumido cargos de relevancia en la FGR.
No tenía mucho que habían llegado César Oliveros a la Fiscalía Especializada en Materia de Delincuencia Organizada y Héctor Elizalde a la Agencia de Investigación Criminal —los dos de Omar Hamid— cuando apareció Ulises.
En Morena aseguran que Ernestina jamás tocaría intereses de López Obrador y que, en caso de que faltara, desde el Senado Lara sería ratificado, pues el de Palenque tiene el control con Adán Augusto López.
Con Ulises en la FGR y su expareja Lenia Batres en la Corte, la impunidad al equipo del expresidente está garantizada y, de paso, Martí y su clan se fortalecen.
- CENTAVITOS
Y a todo esto, si Ulises y Ernestina persiguieron al team de Romero en la CDMX, ¿quién les garantiza que no lo harán de nuevo, sobre todo ahora que el equipo de la Fiscalía y de los propios suspiritos azules se mueven en terrenos federales? Seguro que en esta historia faltan muchas páginas por pasar.
