Las pelusas de los partidos
Qué mejor que esas guerras intestinas ocurran ahora, y no al momento de las campañas formales.Fuerte sacudida viven los partidos agrupados en el oficialismo y la oposición, que alistan armas para las elecciones a la Presidencia de la República y la Jefatura de ...
- Qué mejor que esas guerras intestinas ocurran ahora, y no al momento de las campañas formales.
Fuerte sacudida viven los partidos agrupados en el oficialismo y la oposición, que alistan armas para las elecciones a la Presidencia de la República y la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, respectivamente.
Agrupados en dos grandes bloques, los dirigentes están enfocados en definir sus fichas presidenciales, aunque no por ello la capital del país escapa a los jaloneos internos de las coaliciones y de los propios partidos.
Antes de definir a sus aspirantes, los bloques tienen que pasar primero por filtros internos, pues cualquiera se quiere anotar; sea para hacer bola o para negociar otra posición.
En Morena, por ejemplo, nadie duda que Claudia Sheinbaum y Marcelo Ebrard rompieron lanzas desde hace mucho, y que la cercanía de la encuesta para elegir corcholata ha provocado que aumente la tensión.
No se guardarán nada y los dos tienen claro que quien pierda la nominación no aceptaría ser subordinado del otro. Claudia odia a Ebrard porque lo ve más capacitado que ella; él la mira hacia abajo, pues la considera poca cosa.
En este escenario quien calienta en el bullpen es Adán Augusto López, por si se atoran las negociaciones y lo llaman al relevo.
Si eso es en Morena, en el Frente Amplio Opositor no cantan mal las rancheras, sobre todo después de la irrupción de Xóchitl Gálvez como aspirante. Nadie duda que la senadora será la candidata de oposición.
Y no es criticable que los demás aspirantes se mantengan. Incluso es conveniente que la propia hidalguense tenga sparrings mientras inician las campañas formales, aunque ese bloque debería poner un filtro para pelusa.
No es posible que personajes como Jorge Luis Preciado, que no rebasa las 7 mil firmas de las 150 mil que se requieren para pasar a la siguiente ronda, arroje la toalla e incluso renuncie al PAN porque “todo está arreglado”.
Por el lado perredista, sólo hay que ver a Miguel Ángel Mancera y a Silvano Aureoles, dos gobernantes que entregaron a Morena la CDMX y Michoacán, respectivamente, y que no aportan absolutamente nada, que no sean sus malas mañas.
Y el PRI, que si bien se ha deshecho de varias de sus reliquias, está inundado de varias corrientes internas, y mantiene al frente a un bebesaurio como Alejandro Alito Moreno, quien tiene todas las mañas de los viejos dirigentes, pero recargadas.
Pero qué mejor que esas guerras intestinas ocurran ahora, para que cuando llegue el momento de las campañas formales no haya peleas internas en ningún bando, y quienes no hayan alcanzado nada se vayan a rumiar a su casa.
CENTAVITOS…
Y hablando de luchas intestinas, donde sí están bien calientes es en el PRD, pues, desde el CEN, Jesús Zambrano se empeña en imponer a Luis Espinosa como aspirante al gobierno capitalino, aunque nadie lo conoce. ¿Cuándo se había visto que un dirigente nacional acompañara a un preaspirante a eventos públicos en la capital? Eso sólo confirma la debilidad de su muchacho. El tema calentó al diputado Víctor Hugo Lobo, quien advirtió a su dirigencia que si quiere hacerles chanchullo, como siempre, los dejarán solos. Todo el mundo sabe que el equipo del diputado controla los únicos grupos que conserva el sol azteca en la capital y que Los Chuchos no tienen nada. Y para que vean que no bromea, Lobo comió ayer con Raúl Flores y el coordinador del Frente Nacional Ciudadano, Guadalupe Acosta Naranjo, quien no es muy bien visto por Zambrano. Quién sabe de qué hablaron, pero Acosta juega un papel vital en el armado de la alianza opositora.
