La otra Piedra en Derechos Humanos

No era el mejor perfil de quienes buscaron el cargo, pero los dóciles diputados del oficialismo recibieron la orden de apoyarla.En lugar de andar fabricando culpables de la violencia generada en la marcha de la Generación Z del pasado 15 de noviembre, los diputados de ...

  • No era el mejor perfil de quienes buscaron el cargo, pero los dóciles diputados del oficialismo recibieron la orden de apoyarla.

En lugar de andar fabricando culpables de la violencia generada en la marcha de la Generación Z del pasado 15 de noviembre, los diputados de Morena tendrían que haber enviado al menos un extrañamiento a María Dolores González Saravia Calderón.

¿Que quién es ese personaje y qué demonios tiene que ver en la fiesta, se preguntarán algunos? Pues desde el 6 de noviembre es la nueva presidenta de la Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México.

Aunque pareciera que el cargo sigue todavía acéfalo, una semana antes de la marcha, María Dolores había rendido protesta ante el Congreso de la CDMX como nueva ombudsperson, en sustitución de Nashieli Ramírez, quien pasó a la Contraloría capitalina.

Su nombramiento se dio por unanimidad, y al final de su toma de protesta —como es costumbre— la bancada de Morena se formó para tomarse la foto con ella, pues llegó por recomendación de quien encabeza el gobierno federal.

Aunque no era el mejor perfil de quienes buscaron el cargo, los dóciles diputados del oficialismo recibieron la orden de apoyarla, pues era una exigencia de Palacio Nacional. Cumplieron el mandato, tal como lo hará el Senado para nombrar fiscal de la República a Ernestina Godoy.

Quienes conocen a González Saravia Calderón —por cierto hermana de Margarita, gobernadora de Morelos—, dicen que en realidad sus antecedentes son predominantemente administrativos, pues ayudaba con las cuentas del Centro de Derechos Humanos Agustín Pro.

De cualquier forma, si ya la habían colocado en la silla de la Comisión de Derechos Humanos de la CDMX, lo menos que podía haber hecho para legitimarse un poco era cuidar la marcha convocada por los jóvenes, bautizada hoy como el 15N.

Si los manifestantes fueron violentados —como lo reflejan las imágenes difundidas en redes sociales—, o si los policías fueron provocados —como dice el gobierno—, tendría que ser motivo de un informe, o al menos de alguna opinión sobre el tema.

Pero María Dolores prefiere jugarla como su colega de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, Rosario Piedra, quien desde que llegó al cargo, impuesta por Morena dos veces, ha sido comparsa de la 4T.

El silencio de la ombudsperson capitalina ha sido al menos cómplice del complot que Morena ha querido armar en contra de los alcaldes Mauricio Tabe, de Miguel Hidalgo, y Alessandra Rojo de la Vega, de Cuauhtémoc, para desactivarlos.

Como la Comisión no dice ni pío, los legisladores guindas se dan vuelo acusando lo mismo a los dos alcaldes que a los dirigentes del PRI de financiar la violencia, pagando a quienes afirman que “agredieron” a los granaderos en Palacio Nacional.

Mala suerte para los capitalinos, pues con González Saravia Calderón le ponen otra Piedra a los derechos humanos en la capital.

  • CENTAVITOS

Y hablando de Nashieli, resulta que Morena le pide que sancione a Tabe por negarse a caer en la trampa que le querían tender la semana pasada, cuando fue citado en un salón de Donceles para hablar del presupuesto de Miguel Hidalgo, y de última hora le quisieron cambiar la sede. ¿Qué facultades tendría la Contraloría para meterse en un tema interno del Congreso? ¿Que le mande auditorías al alcalde?, no necesita permiso. Los morenos ya se enredaron, y ellos mismos mantienen vivo el tema de la represión de la 4T, que ya se habría enfriado solo… Por otra parte, a ver si es cierto que se atrevan a destituir a Alessandra, como amenazan, porque sería el mártir que necesitan los capitalinos para 2027.

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