Qué tan escasos deben ser los cuadros de Morena que ni siquiera han podido designar a su dirigencia en la CDMX, acéfala desde que en pleno Mundial Héctor Díaz-Polanco fue echado de la silla.
Ante ese panorama, la mayoría coincide en que quien más posibilidades tiene es el diputado local Paulo García, que en 2024 llegó de rebote a Donceles y cuya obsesión es ser alcalde en Coyoacán.
A pesar de no haber ganado en las urnas y de tener una curul gracias a una controvertida decisión electoral, Paulo se adueñó del área de Comunicación Social de la fracción y la usa como trampolín.
En la bancada denuncian que utiliza ese aparato para su promoción personal, además de que siempre quiere subir a tribuna a posicionar temas, sin importar de qué traten; lo mismo habla de chile que de manteca.
Pero su momento estelar es en La Chilanguera, donde, se supone, promueve temas del grupo parlamentario, aunque la estrella siempre es él. Tanto, que muchos opinan que el programa debería llamarse: Un día en la vida de Paulo.
Nadie recuerda que como diputado haya propuesto alguna iniciativa importante, sino que aprovecha la tribuna para el lucimiento personal y que, a la hora de difundir fotos, el material de él va por delante.
Aunque no tiene un estilo bravucón, siempre es confrontativo y no repara en decir mentiras o, en el mejor de los casos, basarse en supuestos. No prepara sus intervenciones y siempre espera a que alguien cree una narrativa para montarse en ella.
Apenas hace una semana se le ocurrió la estrategia de bautizar al blanquiazul como el Cártel del Roto-PAN porque, según él, dos de sus diputados revendían, entre otras cosas, productos, como tinacos, a personas de escasos recursos.
Seguramente pensó que su idea era brillante y durante varios días trató de posicionarla, pero ni sus propios compañeros lo acompañaron.
Ahora se le ocurre montarse en el delicado problema de los despojos de inmuebles en la ciudad señalando que se dan en alcaldías gobernadas por la oposición, en especial en Coyoacán, y sin prueba alguna afirma que esa alcaldía los tolera para después autorizar desarrollos.
Dejó entrever —otra vez sin ningún dato duro— que es parte de la estrategia del supuesto Cártel Inmobiliario del PAN, aunque toda la ciudad sabe que si hay grupos que invaden y lucran con la vivienda, esos son justamente de Morena.
El diputado debería echar ojo a las estadísticas antes de hablar, pues está documentado que si alguna alcaldía ha sufrido invasiones y cuenta con 60% de construcciones irregulares, ésa es Iztapalapa, territorio de su jefa, Clara Brugada.
¿En serio ésa será la mejor carta de Morena para la capital? Respétense, aunque sea tantito.
CENTAVITOS
Haberse quitado las telarañas le está resultando al PRD-CDMX, pues, a pesar de que tenía registro, no se sabía si respiraban. El anunciar que desde este sábado irán a cada alcaldía hizo que algunos líderes se quitaran las chinguiñas y levantaran la mano, y aunque nadie espera que se les unan las masas, causa curiosidad saber qué rollo traen. Incluso en el tema de las prerrogativas, que no les han entregado, algunas autoridades se empiezan a poner nerviosas ante la amenaza amarilla de recurrir a la Fiscalía General de la República para sacar el tema del ámbito local, donde Arnulfo Cravioto presiona a magistrados para retrasar el pago. Eso tendría que llamar la atención de la Sala Superior del TEPJF, pues hasta pareciera que sus resoluciones son de chocolate.
