Evidencian juego de Cravioto en el PRD

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Cuánta razón tenía la dirigencia del PRD capitalino cuando denunció que el poblano Arnulfo Cravioto, secretario de Gobierno de Clara Brugada, tenía las manos bien metidas en el litigio que dos fuerzas internas de ese partido mantenían por la titularidad del mismo.

Siempre se supo que el funcionario apretaba a los magistrados del Tribunal Electoral de la Ciudad de México, para que estorbaran en la resolución del conflicto, a fin de favorecer a una de las dos partes, o en su defecto, desaparecer a todo el sol azteca.

Y los magistrados capitalinos obedecieron al pie de la letra, pues hay que recordar que el TECM no le rinde cuentas al Poder Judicial local, sino directamente al Congreso capitalino, porque así lo mandata la Constitución Política de la CDMX.

La supuesta independencia del órgano electoral está sujeta al capricho de los diputados locales, y sólo hay que ver quién tiene la mayoría en Donceles para entender por qué el tribunal hace todo lo que les indica Arnulfo, quien controla la bancada guinda.

Y si no fuera suficiente, los consejeros tienen que rendir cuentas ante la Auditoría Superior de la Ciudad de México, organismo encargado de fiscalizar sus recursos, con facultades para hacerles observaciones, que en su momento podrían convertirse en denuncias.

¿Y de quién depende ese órgano fiscalizador? Pues claro, del gobierno capitalino, donde el poblano se despacha con la cuchara grande, por lo que puede hacer con los magistrados electorales lo que se le dé su regalada gana.

Ahora se entiende por qué el TECM ha venido dilatando el juicio por la posesión del PRD local, aceptando impugnaciones de risa con tal de afectar la vida interna de ese partido, poniéndolo en franca desventaja ahora que dio inicio el año electoral.

La misma Sala Regional del Tribunal Federal Electoral, por conducto del magistrado José Luis Ceballos, les llamó la atención por no haber resuelto ellos mismos la impugnación sobre la elegibilidad de la dirigencia amarilla, pues tienen facultades.

En lugar de ello, enviaron por tercera vez el tema al Instituto Electoral de la Ciudad de México, con lo cual está claro que solamente quieren retrasar el proceso, dejando en estado de indefensión a todo el perredismo, independientemente del bando en el que jueguen.

El IECM dará a conocer hoy un nuevo dictamen, en el que probablemente bajen de la presidencia a Alan Lobo Rodríguez, por ser inelegible, y a otro de los integrantes de la dirección estatal, lo cual no cambia el estatus de quién tiene la posesión del partido; se propone a otro y ya.

Pero donde sí hay que poner ojo —y ésa es la jugada de Arnulfo— es en ver si le piden al PRD reponer algunas asambleas, argumentando que las anteriores no fueron suficientemente publicitadas.

Ésa es la verdadera jugada de Cravioto: que se desconozcan asambleas y se hagan nuevas, pero sin un centavo a la dirigencia para realizarlas, y que el gobierno entre con toda la lana para apoderarse del proceso y darles la vuelta.

Es otra sucia maniobra para alargar de nuevo el litigio, hasta que ya no haya tiempo para más y el PRD muera de inanición, como quieren muchos en Morena.

CENTAVITOS

Por cierto, en medio del escandalazo de Guadalupe Taddei en el INE, mucho cuidado deberán tener las autoridades electorales de la CDMX con sus decisiones. De por sí como árbitros quedaron bastante dañados a nivel federal, no sea que ahora le toque al órgano local. Y claro, si algo sale mal, Arnulfo se lavaría las manos.