Desoyó Morena a la Presidenta
Los guindas la apoyaron a medias, pues la mayoría de ellos —sobre todo quienes tienen hueso— rechazaron adelantar tres años la no reelección.
Quienes votaron en el último Consejo Nacional de Morena, afirman que nadie del partido apoyó la petición presidencial de prohibir la reelección a cargos públicos desde 2027, como lo solicitó Claudia Sheinbaum, y que sólo acordaron eliminar el nepotismo.
En los primeros meses del año, la Presidenta de la República pidió a su partido que la no reelección y el fin del nepotismo entraran en vigor durante las elecciones intermedias, y no hasta 2030 como lo ordenó el Senado de la República.
Incluso días antes del Consejo Nacional morenista —en mayo—, envió una carta a su partido para dejar por escrito sus peticiones y que no hubiera ninguna confusión. El texto fue recibido, pero sus camaradas le metieron bisturí.
Los guindas la apoyaron a medias, pues la mayoría de ellos —sobre todo quienes tienen hueso— rechazaron adelantar tres años la no reelección. Pero como la Presidenta siguió diciendo que quienes se postularan al mismo cargo “se vería muy mal”, muchos siguen confundidos.
En el partido tienen claro que, quienes lo deseen pueden buscar su reelección, aunque todos deberán someterse a las temidas encuestas internas, usadas por la 4T para premiar a los dóciles y castigar a los rebeldes.
Por eso cobran especial relevancia los órganos internos de Morena, pues son quienes deciden quiénes siguen en el juego, y a quiénes les aplican el “gracias por participar”, para que no interfieran en las designaciones importantes.
Pero el hecho de que la 4T haya decidido ignorar a la Presidenta y permitir la reelección dentro de dos años, no hace que la incertidumbre desaparezca, pues los aspirantes no saben si estar bien con Dios o con el Diablo.
Ignoran si Claudia o Clarita pesarán más a la hora de asignar candidaturas en la CDMX, amén de que caciques destronados en 2024 quieren volver por sus fueros. En Xochimilco, por ejemplo, el exalcalde José Carlos Acosta insiste en derribar a Circe Camacho.
En las últimas semanas han aparecido encuestas de todos colores y sabores, en las que un mismo personaje sale hasta arriba en una, y en los últimos lugares en otra, depende del pago. Quieren generar la percepción de que son populares.
Quizá por ello algunos privilegian el populismo sobre las buenas prácticas de gobierno, pues saben que en Morena lo importante es ser tapete, y que si brillan mucho pueden despertar celos de los jefes.
Botón de muestra es Hugo López-Gatell, a quien muchos culpan de la alta tasa de mortalidad de pacientes y personal médico durante la pandemia de covid-19, pues prefirió arrastrarse antes que proteger a los ciudadanos.
Es claro que su escandaloso nombramiento como representante de México ante la Organización Mundial de la Salud fue una maniobra para desviar la atención de los bancos mexicanos señalado por EU de lavar dinero del narco, relacionados con el gobierno de López Obrador.
Como quiera, enviar a la OMS a alguien que despreció la ciencia y apoyó el uso de una imagen religiosa para frenar una enfermedad, es una bofetada para todos. Pero en la 4T hay que ser tapete para evadir un veto.
CENTAVITOS
En un pleito de lavadero se ha convertido el diferendo entre Ana Villagrán, directora de la Agencia de Atención Animal de la CDMX, y sus vecinos, quienes le han hecho una campaña en redes de presunta maltratadora de animales, por vivir con siete perros en un departamento. La funcionaria alega que habilitó un roof-garden para sus mascotas, pero el tema ya es político, y todo indica que alguien le quiere tender la camita.
