Crece deschongue en Morena

Los capitalinos toman nota de lo que pasa.

Al interior de la propia 4T se preguntan cómo es posible que ni la tragedia de la explosión de una pipa de gas la semana pasada, que dejó decenas de víctimas, haya podido generar una tregua entre la alcaldesa de Iztapalapa y la jefa de Gobierno de la CDMX.

Son conocidas las diferencias políticas entre Aleida Alavez, titular de esa alcaldía, y Clara Brugada, gobernante de la capital, por la disputa de ese importante territorio, pero eso no debió ser impedimento para que se unieran en la atención de las víctimas.

¿Qué, no son del mismo equipo político?, eso qué importa, pues son del mismo movimiento y, en todo caso, tendrían que abrigar las mismas causas, que son los ciudadanos, hayan votado o no por ellas.

La mezquindad de ambas funcionarias hizo aún más difícil la atención a las víctimas del fatal accidente. No porque alguna de ellas haya tenido culpa alguna, por supuesto, pero sí tienen la obligación de atender en conjunto la situación.

El tema es que Clara no le perdona a Aleida haberse atrevido ocupar la silla que ella tuvo por nueve años en esa alcaldía, y que la encumbró hasta llevarla a la Jefatura de Gobierno de la Ciudad de México.

Cierto que nunca se han llevado bien y que pertenecen a diferentes tribus, pero hoy tienen una responsabilidad que tendría que estar por encima de cualquier diferencia política, pues además pertenecen al mismo partido.

Porque si están pensando que es un tema del gobierno central y no del de Iztapalapa, por haber ocurrido en una vialidad primaria y porque el reglamento cae en la cancha del Antiguo Ayuntamiento, están equivocadas.

Al ciudadano no le importa si le toca a una o a otra, sino que le toca al gobierno, y ese gobierno es de Morena. Es su responsabilidad y ya no pueden echarle la culpa al PRIAN o a Felipe Calderón; es un asunto de la 4T.

La dirigencia guinda tendría que estar preocupada por la guerra cada vez más intensa en su partido. Olvidan que esas divisiones, aunadas a la soberbia de sus integrantes, los llevó a una dolorosa derrota en 2021, después de haber arrasado en 2018 la CDMX.

Y eso que, en ese tiempo, eran gobernantes nuevos, no con el desgaste que al paso de los años han tenido y del cual parecen no darse cuenta. No sólo es la pipa que explotó, es la mezquindad con la que actúan sus dirigentes.

En 2021 les pegó duro la tragedia de la Línea 12 del Metro, por supuesto, pero también los abusos y excesos como la imposición de Evelyn Salgado, hija del senador Félix Salgado Macedonio –acusado de violación–, como gobernadora de Guerrero, por ejemplo.

Los propios morenistas hicieron un análisis a instancias de la entonces jefa de Gobierno, Claudia Sheinbaum, sobre las causas de la derrota, y concluyeron que los capitalinos toman nota de lo que pasa en otros lados; y hoy con La Barredora, casas en Tepoz y vacaciones VIP…

Fue ahí donde Sheinbaum ordenó la creación de los Comités de Organización Territorial, para ir puerta por puerta y asegurar el voto de nuevo en 2024.

Así que, pleitos como el de Aleida y Clara, no les abonan en nada.

CENTAVITOS…

Y, para acabarla de amolar, Brugada recibió otro rechazo a su intención de construir una Utopía en el Deportivo de Xochimilco, pues en las reuniones de comités vecinales, organizadas por el presidente de Morena en la capital, Héctor Díaz-Polanco, perdió todas las votaciones de manera arrolladora. Parece que su administración empieza a tomar la forma de un auténtico gobierno utópico, con todo lo que su definición signifique.

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