Vaya, vaya con Arnulfo Cravioto, secretario de Gobierno de Clara Brugada, que ahora sí se dio tiempo para atender —en su propia oficina— a la Asamblea de Barrios, que ayer intentó dar portazo en el Palacio del Antiguo Ayuntamiento en demanda de vivienda.
A diferencia de hace dos semanas, cuando el mismo grupo buscó entrar al Congreso capitalino, donde causó destrozos y agredió a personal de resguardo, esta vez el funcionario abrió sus oficinas a los manifestantes.
Y no sólo los recibió, sino incluso subió a sus redes la foto con ellos para presumir que les brindó atención. Al parecer a Arnulfo le ganó su corazón viviendero, pues es un tema que conoce muy bien, pues durante años se ha dedicado a ello.
Cercano a Martí Batres, director del ISSSTE, el secretario de Gobierno siempre ha sido cercano a los grupos que presionan al gobierno por créditos para vivienda, que luego es vendida a sus militantes a cambio de que los apoyen electoralmente.
Ese grupo maneja desde hace años la Asociación Benita Galeana, con la que se han hecho de infinidad de acciones de vivienda financiada con dinero público, y que usan como grupo de presión política; le sabe muy bien al tema.
La plática en su oficina fue entre iguales, pues se dedican a lo mismo y entienden perfectamente los códigos vivienderos, por lo que seguro llegaron a un principio de acuerdo para evitar más protestas.
Fue muy diferente a la protesta de hace 12 días en Donceles, donde a pesar de que los diputados les ofrecieron recibir a una comisión, la agrupación optó por intentar dar el portazo, causando serios destrozos.
En aquella ocasión, el presidente de la Mesa Directiva del Congreso de la CDMX, Jesús Sesma, dijo que la protesta se dio por la falta de atención del gobierno a sus demandas, en clara alusión a la inoperancia de Cravioto.
Pero como esta vez el secretario de Gobierno estaba como pez en el agua, hablando entre colegas, la cosa no pasó de los jaloneos iniciales con los cuerpos policiacos que custodian el Antiguo Ayuntamiento.
Y para que se sintieran a gusto, incluyó al secretario de Vivienda, Inti Muñoz, un fantasma que rara vez aparece, a fin de atender a los colegas vivienderos, pues la reunión debería ser de altura.
Por cierto, es de llamar la atención que la sede del gobierno capitalino, que debería ser abierta a la ciudadanía —pues dice la 4T que es la casa del pueblo—, además de policías de contención esté protegida por un laberinto de vallas que tienen que cruzar quienes quieran entrar.
Ni modo que sea porque el gobierno le tenga miedo al pueblo bueno que los cuida, ¿verdad? Si Morena fuera oposición ya habría puesto el grito en el cielo, condenando que se tenga que armar una fortaleza en la sede gubernamental.
Desde ayer quedó claro que, si no son asuntos de vivienda, los manifestantes mejor ni se acerquen al Antiguo Ayuntamiento, porque se arriesgan a ser invitados por los cuerpos de seguridad a seguir su camino.
CENTAVITOS
Mal augurio para el Gobierno de la CDMX con respecto al inminente inicio del Mundial, pues apenas llegaron las primeras lluvias y la capital quedó inundada, como cada año. Pero la ciudad no sólo se volvió lacustre por la lluvia, sino por las cada vez más graves fugas de agua; ayer le tocó a Tlalpan. Y todo eso, a poco más de un mes del Mundial, donde los visitantes batallarán para turistear. Ya hay varios que dicen que, en lugar de su cacareada ciclopista, doña Clara debió hacer canales para recorrer Tlalpan en chalupa.
