Como Mancera, Claudia perdió las intermedias

No hay pretexto, en el primer gran examen de su gobierno Claudia fue reprobada

Cuando Claudia Sheinbaum advierte que no permitirá que regrese la corrupción a la CDMX, pues todos “conocen la historia” de los partidos que le arrebataron a Morena más de la mitad de las alcaldías, se está dando un tiro en el pie.

Primero porque parece olvidar que muchos de los morenistas que hoy gobiernan las alcaldías, antes lo habían hecho precisamente por el PRD, si a eso se refiere la jefa de Gobierno con el tema de que los partidos de oposición tienen su historia negra.

Nada más para empezar, Clara Brugada, Armando Quintero, Víctor Hugo Romo y Francisco Chíguil, por poner sólo unos ejemplos, lo habían hecho ya por el sol azteca, y todos salieron con señalamientos de malos manejos; aun así, Morena los volvió a postular y tres de ellos ganaron.

Además, habría que recordarle a Sheinbaum que Andrés Manuel López Obrador y Marcelo Ebrard fueron jefes de Gobierno bajo las siglas del PRD, y que ella misma fue funcionaria en el gabinete del hoy presidente, entre 2000 y 2006.

En segundo lugar, sus declaraciones faltan al respeto a los capitalinos que votaron por la oposición, pues si no ratificaron el apoyo que hace tres años le dieron a Morena, fue porque no están conformes con sus gobiernos.

Lejos de reconocer que hay inconformidad y que debe mejorar su administración, tacha a los votantes que apoyaron a la alianza opositora de ser “influenciables”, pues se dejaron llevar por supuestas campañas de odio en contra de la 4-T, como si la gente no tuviera criterio propio.

No hay pretexto, en el primer gran examen de su gobierno Claudia fue reprobada; prueba de ello es que en el resto de los estados donde Morena compitió ganó casi todos.

Y no podría salir a decir que la pérdida de casi la mitad de diputados y de alcaldías en la CDMX es producto de los desgastes de un gobierno, aunque es obvio que los malos alcaldes de su partido contribuyeron a ello.

Pero basta recordar que cuando López Obrador y Ebrard fueron jefes de Gobierno, en las elecciones intermedias el PRD arrasó en las urnas, lo que significó el refrendo de los capitalinos a sus respectivas administraciones.

Por el contrario, en 2015 —ya con Miguel Ángel Mancera al frente—, el sol azteca perdió varias jefaturas delegaciones y la mayoría en la entonces Asamblea Legislativa del DF.

Si Sheinbaum quiere hablar de la historia reciente de los partidos políticos en la capital del país, debe recordar que un escenario similar en las elecciones intermedias del sexenio pasado fue el preludio de la derrota de Mancera y del PRD en la CDMX.

Además, se atreve a advertir que no va a dejar que regrese la corrupción a la capital, cuando a propuesta de ella su partido postuló a Lola Padierna, Carlos Castillo y Eduardo Santillán, por ejemplo, con historias muy cercanas a René Bejarano, ¿adalid de la honestidad?

Está claro, Claudia no pudo hacer lo que en su momento sí lograron López Obrador y Ebrard, y eso que ellos no contaban con un ejército de Siervos de la Nación.

CENTAVITOS

Por cierto, bien haría la jefa de Gobierno en hacer un análisis del voto por distrito en la ciudad, para entender cómo es que en algunas zonas sus candidatos a alcaldes y a diputaciones locales perdieron, pero quienes se postularon para diputados federales ganaron. ¿Por qué hubo voto diferenciado? ¿Por los perfiles de los candidatos, o hubo mano negra para meterle el pie a Claudia? Habrá que hacer la autopsia de este proceso electoral para entender bien qué fue lo que sucedió con Morena en la capital.

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