Código para chairos que aspiren a fifís

Vayan a las fondas y mercados donde hay comidas corridas de hasta 60 pesos, aunque si quieren arroz con huevo ya les sale en 80. No hay día que no salga información de ilustres morenistas que aprovechan el verano para vacacionar del otro lado del Atlántico, a fin de ...

Vayan a las fondas y mercados donde hay comidas corridas de hasta 60 pesos, aunque si quieren arroz con huevo ya les sale en 80.

No hay día que no salga información de ilustres morenistas que aprovechan el verano para vacacionar del otro lado del Atlántico, a fin de reponerse de las arduas jornadas de trabajo, como dice uno de sus dirigentes.

Cuernavaca, Oaxtepec, El Rollo o Acapulco les quedan chicos a los nuevos ricos del sistema, que hoy ya no consideran que alguien debe ser considerado fifí nada más por vacacionar en Ibiza, Japón, Portugal, Italia, Madrid o Países Bajos.

En su memoria no existen los tiempos en que viajaban en micro, comían en fondas, taquerías, puestos callejeros o, cuando les caía la quincena iban a botanear a la cantina.

No, eso es para los pobres, ésos que ahora son más y votan por ellos, y que ni con un mes de su salario podrían para pagar una noche en los hoteles donde ellos se hospedan. Ahora viajan en primera clase, comen en restaurantes de lujo y visten en tiendas de marca.

Aun así no dejan de predicar la austeridad republicana —que alguna vez su líder propuso llevarla a pobreza franciscana—. Se dan vida de jeques por el mundo y todos dicen que los lujos los pagan de su bolsa, aunque ninguno muestra una factura de boletos, reservaciones o bebidas.

Como no les importa eso de gobernar con humildad, pues mejor que su partido los libere de ataduras y los deje gastar a manos llenas. O de plano emitir un código de vestimenta, comidas, outfit y viajes, en el que habría categorías, para no mezclarse con un simple chairo.

La Cartilla Moral que promulgó Andrés Manuel López Obrador en 2018 nació muerta y está enterrada, así que los nuevos ricos de la transformación necesitan saber qué carros, ropa, joyas, relojes y zapatos les son permitidos.

Y dejar que un simple chofer, trabajador de confianza, líder coordinador o director general, cuyas plazas llevan años sin aumento salarial, vayan a las fondas y mercados donde hay comidas corridas de hasta 60 pesos, aunque si quieren arroz con huevo ya les sale en 80.

También hay opciones como las guajolotas fuera del Metro; los tacos de guisado en puestos metálicos, o de plano que lleven su lunch como dice Martí Batres que le hacía cuando era presidente del Senado y no tenía para comer en la calle.

Opciones para la chairiza hay, nada más que habría que ponerlas por escrito, y dejar que los de arriba vayan al Hunan, Suntory o The Capital Grille, y que se compren accesorios Prada, Hermès, Carolina Herrera o la marca que compense sus intensas jornadas laborales.

Los chairos de a pie, que sigan comprando mezclilla y camisas de cuadros en los tianguis y teléfonos en tiendas de conveniencia.

Un Catálogo de Transformación ya es necesario.

  •  CENTAVITOS

Dicen que en la guerra y en el amor —y habría que incluir la política— todo se vale, y es que la lucha por el poder está rebasando los niveles esotéricos, por llamarlos de manera suave, al interior de la 4T. Resulta que, por azares del destino, un colaborador de la alcaldesa de Xochimilco, Circe Camacho, se enteró que a su jefa le están haciendo varios trabajitos de santería, pues sus enemigos quieren verla caer. No es que el uso de la religión sea raro entre los políticos, empresarios, policías y mucha gente, pero qué coincidencia que por un colaborador Circe se haya enterado que quieren subirle de tono a las ofrendas en su contra. Son temas en los que mucha gente cree, y quién sabe si la alcaldesa tenga los nombres de quienes buscan hacerle el mal. Al menos ya sabe que, literalmente, andan tras sus huesitos.

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