Si la capital del país es una ciudad hermosa, con ofertas en cultura, arte, gastronomía, espectáculos, deportes, museos, parques, historia y una serie interminable de atracciones, ¿cómo es que, en lugar de disfrutarla, sus habitantes la sufren?
De estar a la vanguardia, en los últimos años ha venido en franca decadencia. Con deficientes servicios, baches, tráfico, contaminación, inundaciones y un pésimo transporte público que hace cada vez más pesada la vida de los capitalinos.
Hace unos años, si no era un edén, la capital tenía una vida más alegre.
Claro, con problemas de movilidad, alumbrado y seguridad, pero mucho más disfrutable de lo que es ahora, pues la calidad de vida está en picada y el gobierno parece no interesarse en generar mejores condiciones.
Clara Brugada siguió la máxima obradorista de tener colaboradores con 90% de lealtad y 10% de capacidad, aunque no se ha dado cuenta de una variante: tiene un equipo sumamente incapaz y altamente desleal.
Su gobierno lo armó con piezas del director del ISSSTE, Martí Batres, quien le ha cobrado con creces el haberla apoyado en 2024 para que fuera ella y no Omar Hamid García Harfuch —como quería Claudia Sheinbaum— la candidata de Morena al Gobierno de la CDMX.
Pero Martí jugó para sí mismo, no para Clara. La utilizó y le allanó el camino desde el Antiguo Palacio del Ayuntamiento, donde él despachó los últimos meses del gobierno de Sheinbaum como gobernante sustituto.
Está muy claro que los alfiles que incrustó en el equipo de Brugada —que son profundamente ineptos— le reportan a él, no a ella, que parece estar atrapada en un callejón sin salida, ya que al pésimo equipo se suma la falta de pericia de ella para gobernar.
Y aquí valdría la pena preguntar: ¿si la ciudadanía está hasta el gorro del mal gobierno de doña Clara, cómo es que en las encuestas Morena sigue arriba en la intención del voto?
O a los capitalinos les gusta la mala vida o de plano están más ocupados en sobrevivir que en analizar un gobierno que finalmente les arroja migajas con sus programas sociales y con eso se conforman.
Porque una cosa es que sean populares y otra muy distinta es que sean buenos gobiernos, pues, aunque su aprobación es alta, cuando a la gente le preguntan sobre seguridad, agua, transporte, Metro, drenaje, empleo y servicios en general, las respuestas son reprobatorias.
Los expertos aseguran que la gente vota por las emociones, no por las razones, y como en los spots el gobierno de doña Clara resulta muy bueno, aunque en la realidad sea muy malo, es donde bombardean a la opinión pública.
Quizá la oposición tendría que revisar sus estrategias en la CDMX, donde, según las estadísticas del INE, 60% de los jóvenes entre 19 y 35 años no vota. En las pasadas elecciones, 1. 5 millones no sufragó y eso definió la historia.
A lo mejor por eso Morena se opone al voto electrónico, pues con ello seguramente ese sector de la población participaría.
Por lo pronto, a seguir sufriendo la gran Ciudad de México.
CENTAVITOS
Muchos se preguntan qué pasó con el estudio de TV que se estaba construyendo en Donceles para el que estaban destinados nueve millones de pesos y que ahorraría gastos al Poder Legislativo. Pues resulta que a nadie del Congreso se le ocurrió pensar que ese edificio está catalogado como de valor histórico y, por muy diputados que sean, requieren del visto bueno del INBA. Habrá que ver si los curulecos tienen algún papelito que avale esa obra.
