Después de casi dos años de litigio por la propiedad del PRD en la Ciudad de México, que disputaban los grupos de Nora Arias y Víctor Hugo Lobo —quienes durante años jalaron juntos—, el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación puso fin al conflicto.
La Sala Superior destituyó a la diputada como presidenta del partido y ordenó al Instituto Electoral de la CDMX entregar el Comité Estatal a Karla López, Sergio Galindo, Polimnia Romana Sierra, Carmen Rocha y Rocío Sánchez, grupo ligado a Lobo.
Independientemente de la resolución judicial, es triste que dos personajes que durante años ayudaron como equipo a construir la opción política de izquierda más importante en la capital, hayan terminado librando una batalla interna tan cruenta.
Sus diferencias iniciaron cuando Jesús Zambrano y Jesús Ortega intentaron destituir a Nora como presidenta. Metieron tal cizaña entre ellos para que rompieran, al grado que el exjefe delegacional en GAM renunció al sol azteca y tomó una diputación federal por Morena.
Pero si bien es cierto que se fue del PRD, la mayoría de su equipo siguió integrado a la dirigencia local para las elecciones de 2024 y, aunque el partido perdió su registro a nivel federal, logró conservarlo en la CDMX.
En octubre de 2024, como presienta del sol azteca, Nora solicitó ante el Instituto Electoral de la Ciudad de México su registro como partido local, que le fue concedido. Pero lo que debía ser una fiesta, fue el inicio de un proceso jurídico largo y desgastante.
Como el equipo que dejó Lobo se sintió desplazado, impugnó el registro de un nuevo partido, alegando que Arias no tenía la representación jurídica para ello, pues al asumir un mes antes como diputada local, su presidencia quedaba anulada, según sus estatutos.
La disputa duró un año y ocho meses en instancias locales y federales, que habían diferido en sus interpretaciones. Incluso este año tanto el Tribunal Electoral de la Ciudad de México como la Sala Regional federal le habían dado la razón a Nora.
La noche del martes, como última instancia, la Sala Superior ratificó su fallo original de desconocer a la diputada como presienta; inapelable.
Pero si bien es cierto que concluye la disputa legal, viene lo más difícil: restaurar las heridas entre los equipos territoriales, y mirar hacia adelante para reconstruir esa opción política rumbo a 2027.
La importancia de contar con un partido local no es sólo por los 40 millones de pesos que recibe al año —que por supuesto no son nada despreciables—, sino porque sus siglas pueden convertirlos en el nuevo aliado de Morena.
Los morenos, provenientes en su mayoría de las filas perredistas, se sienten más identificados con los colores amarillos que con el PT o PVEM, si de hacer alianzas se trata. El valor político de esas siglas es que pueden convertirlo en la bisagra que incline la balanza en la capital del país.
Aunque el triunfo es ya del equipo de Lobo, quien sin ser militante activo del PRD asume el control, falta aún mucha historia por escribir.
CENTAVITOS
Por cierto, otro gran derrotado en este tema fue César Arnulfo Cravioto, que desde su posición como secretario de Gobierno de la CDMX presionó todo el tiempo a consejeros y magistrados para que fallaran en contra de Lobo, a quien teme por ser un enemigo peligroso. Arnulfo siempre usó el nombre de su jefa, la gobernadora de Ajolotitlán, por lo que se lee que este round lo ganó Claudia Sheinbaum, con cuyo equipo se coordina Lobo desde 2024.
