Arman sabadazo en Donceles
Si trabajaran 12 horas seguidas, sin ir siquiera al baño, tendrían que desahogar un promedio de seis iniciativas por hora.
Conocidos por hacer su trabajo con los pies —lo que varios de ellos aceptan—, los diputados capitalinos pasarán el sábado en el Palacio de Donceles, donde programaron una maratónica sesión para discutir y votar en un sólo día 80 de las tantas iniciativas que tienen rezagadas.
Y es que después de que se la pasan rascándose la panza todo el año, en el penúltimo día de sesiones quieren sacar de un jalón la chamba que no se tomaron la molestia de revisar, y que se les acumuló en su escritorio.
A la Junta de Coordinación Política, donde están representados todos los partidos, se le ocurrió que sería genial agendar 80 iniciativas en una sesión, sin considerar que, para sacarlas, los curulecos tendrían que cumplir varios requisitos.
El primero es llegar temprano, pues son tan flojos que antes la entrada era a las 9:00 horas, pero como a la mayoría se le pegaban las cobijas, movieron el pase de lista para las 10:00; obvio, no se cumplió.
Pero suponiendo que, aunque aun con las chinguiñas tersas llegaran a tiempo y se olvidaran de repartir los últimos regalitos navideños, para chambear de inmediato, el tiempo no les daría.
Porque si trabajaran 12 horas seguidas, sin ir siquiera al baño, tendrían que desahogar un promedio de seis iniciativas por hora. Eso si nada más se presentara el documento en tribuna, se dispensará la lectura y se votara sin una sola reserva.
Pero si a alguno se le ocurriera reflexionar su voto. O peor aún, si se anotaran para hablar en favor y en contra, el teatrito se les vendría abajo, pues no les alcanzaría el día para desahogar ni la mitad.
Quizá se pongan de acuerdo para que nadie haga el menor pancho y las iniciativas fluyan como en máquina de tortillas. Pero entonces habría que rezar para que los capitalinos no se despertaran con la sorpresa de que no sólo los vapeadores, sino los tanques de oxígeno quedarán prohibidos.
Para que en 12 horas pudieran salir las 80 iniciativas, por ejemplo, el proceso no se podría detener un sólo minuto, además de evitar los “errores humanos”, como el diputado Jesús Sesma, presidente de la Mesa Directiva, califica las pifias ocurridas en sesiones anteriores.
Se tendrían que erradicar acciones como las que se vieron ayer en Donceles, donde los diputados invirtieron más tiempo en repartir regalos y llenar las curules de nochebuenas —flores, no cervezas, desgraciadamente—, que en trabajar.
Ansiosos esperaron a que dieran las 16:00 horas, pues estaba programada la visita del secretario de Finanzas, Juan Pablo de Botton, para ultimar detalles del Presupuesto 2026 para la Ciudad de México, que será analizado en comisiones el domingo, y presentado al pleno el lunes.
Si todo eso se cumple, a partir del martes habrá China Libre en el Congreso y a —ahora sí— a agarrar la fiesta, al menos hasta la Rosca de Reyes. A ver cuanto aguantan sus chequesotes de fin de año que ayer les llegaron con varios ceros al final.
CENTAVITOS
Por los rumbos de la Cuauhtémoc más de uno se pregunta quién será el misterioso regio que acompaña a todos lados a la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, al grado de cortar con ella el listón inaugural —como lo hacían antes las primeras damas— en eventos como la puesta en marcha de un programa para emprendedores, por ejemplo. En la alcaldía sólo lo ubican como Patricio, pero nadie tiene claro si trabaja ahí y qué cargo tiene, porque lo ven dando instrucciones. A lo mejor sería conveniente aclarar paradas, a fin de evitar las confusiones que Pato ha despertado.
