En diciembre de 2024 Morena celebró un mitin en la Plaza de las Tres Culturas, donde Andrés Manuel López Beltrán —ya como secretario de Organización— enviaba un guiño a la capital, dejando entrever que en 2030 iría por la Jefatura de Gobierno.
En ese emblemático lugar, el hijo del expresidente López Obrador llamó a cuidar el legado de su padre y a seguir construyendo el segundo piso de la Cuarta Transformación. Para ello, prometió afiliar a 10 millones de personas en un año.
Se vivía aún la borrachera del triunfo que llevó a Claudia Sheinbaum a Palacio Nacional y a los guindas al Congreso de la Unión, y Andy era un activo muy importante al que todos tenían que escuchar con atención.
“Ayudemos todos a consolidar nuestro partido haciendo comités en todas las secciones de nuestro país. Pero, sobre todo, afiliando el próximo año a 10 millones de ciudadanos que quieran convertirse en protagonistas del cambio verdadero”, dijo a la multitud.
Ese día se definió públicamente como chilango y dijo que apostaría todo a la capital del país.
“Yo y mi familia seremos tabasqueños de nacimiento, pero nos consideramos chilangos por adopción y por convicción. Esta ciudad nos dio todo y le debemos absolutamente todo, por eso le dedicaré mi vida y siempre lucharé por su bienestar”, aseguró.
Era su autodestape para la Jefatura de Gobierno en 2030. Anticipado, cierto, pero se trataba del hijo del Tlatoani.
Pero sus palabras despertaron los celos de la entonces presidenta nacional guinda, Luisa María Alcalde, quien le empezó a poner piedras en el camino, lo cual se le facilitó cuando Andy fue exhibido en un viaje de superlujo en Japón.
También se filtraron los millonarios negocios que sus amigos hicieron en el gobierno de su padre, y se empezó a hablar de un probable interés de Estados Unidos por investigar la red de quienes controlaban el ilegal negocio del huachicol fiscal.
Andy bajó un rato la cabeza, hasta que Ariadna Montiel sustituyó en Morena a Luisa Alcalde y decidió activarse, pero en su primer evento fracasó al anunciar una megamanifestación en contra de la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos.
La panista lo hizo ver como un bebé para estas tareas; el hijo de López Obrador juntó a unos cuantitos y despertó las dudas sobre los 10 millones que dice haber afiliado. Fue increpado en el aeropuerto de la capital chihuahuense, de donde fue echado a gritos de corrupto y ratero.
Pareciera que su propio partido le hubiera tendido la cama para hacerlo quedar mal; decidió no esperar más y fue en busca de los brazos de su papá. Aventó la camiseta de chilango que se había puesto; lo importante es el fuero, por si las moscas. De ser uno de los principales activos del movimiento, Andy pasó a un fardo del que nadie quiere estar cerca.
CENTAVITOS
A pesar de intentar un ataque coordinado contra Mauricio Tabe, la dupla morenista de Cecilia Vadillo y Víctor Hugo Romo falló otra vez en la comparecencia del alcalde de Miguel Hidalgo. Cuestionaron al panista sobre diversos temas, pero fueron tan predecibles que Tabe llevaba preparadas todas las respuestas. Romo ha hecho creer a Vadillo que con su apoyo será alcaldesa de esa demarcación, mismo cuento que le echó a Miguel Torruco en 2024, sólo para que abriera la cartera y le financiara su diputación; Torruco fue barrido en las urnas. Al final de su comparecencia de ayer, el alcalde salió bien librado de quienes sueñan con él, pues no hay acto donde Romo no mencione a Tabe; es su némesis.
