AMLO, aliado de Calderón y Zedillo

Andrés Manuel López Obrador se ha labrado una falsa imagen de demócrata de izquierda, con la que pudo tapar sus andanzas en el viejo PRI; sus acuerdos políticos con Felipe Calderón y sus oscuras negociaciones con el expresidente Ernesto Zedillo. Su historia en el PRI ...

Andrés Manuel López Obrador se ha labrado una falsa imagen de demócrata de izquierda, con la que pudo tapar sus andanzas en el viejo PRI; sus acuerdos políticos con Felipe Calderón y sus oscuras negociaciones con el expresidente Ernesto Zedillo.

Su historia en el PRI es de todos conocida, incluso que fue el autor del himno del tricolor, partido en el que militó hasta que le cerraron el paso como aspirante al gobierno de Tabasco, y entonces dio el brinco a la oposición.

Al palpar la fuerza y el apoyo social que el también expriista Cuauhtémoc Cárdenas estaba obteniendo para ir por la Presidencia de la República en 1988, López Obrador se arrojó a sus brazos y dio el brinco al Frente Democrático Nacional, antecedente del PRD.

Así se la llevó hasta el 17 de abril de 1996, cuando se hizo de la dirigencia nacional del partido, imponiéndose a Heberto Castillo y a Amalia García, quienes aspiraban a esa posición.

Ya como presidente del PRD, Andrés Manuel hizo acuerdos con Felipe Calderón, entonces líder nacional del PAN, para ir por algunas gubernaturas, como la de Nayarit, que en 1999 ganaron con Antonio Echevarría, quien un año antes había dejado al PRI.

Pero eso era apenas el inicio de sus personalísimas jugadas, pues como líder del sol azteca se acercó a Ernesto Zedillo para brindarle su apoyo con el pretexto de que su antecesor, Carlos Salinas de Gortari, estaba preparando un golpe de Estado en su contra.

El tabasqueño discutió la propuesta con su Comité Ejecutivo Nacional, y perredistas como Porfirio Muñoz Ledo, Ifigenia Martínez, Ricardo Pascoe y Heberto Castillo, entre otros, rechazaron la propuesta, rechazando que se estuviera gestando una acción contra Zedillo.

A pesar de la negativa, Andrés Manuel publicó una inserción de apoyo al Presidente de la República de parte del dirigente nacional del PRD, que llevaba únicamente su firma.

Desde ahí ya mostraba ese talante autoritario que el equipo cercano a Cárdenas advertía y que le señalaban al ingeniero, quien ignoró las alertas y permitió que el tabasqueño siguiera creciendo, hasta que los despojó del movimiento.

En agradecimiento a ese apoyo, Zedillo dio la orden de validar la candidatura perredista de López Obrador a la Jefatura de Gobierno del DF en 2000, a pesar de que no contaba con la residencia mínima de cinco años, requisito legal para poder participar.

Fue Esteban Moctezuma, entonces secretario de Gobernación, quien operó la violación a las normas electorales para asegurarle su registro como candidato, lo que hasta el propio Pablo Gómez criticó en su momento.

Quizá eso explique por qué en 2018, ya como presidente, Andrés Manuel nombró a Moctezuma como secretario de Educación, y dos años después lo hiciera embajador de México en Estados Unidos, cargo que hasta hoy conserva. 

Tampoco hay que perder de vista que Zedillo jamás criticó ninguna acción del gobierno de López Obrador, como sí lo ha hecho sobre la administración de Claudia Sheinbaum.

Ése es el tabasqueño que dice odiar al PRIAN.

CENTAVITOS…

Como si el horno estuviera para bollos, ayer estallaron dos escándalos en la CDMX: el crimen de dos cantantes colombianos que desparecieron la semana pasada al salir de un antro en Polanco y cuyos cadáveres fueron localizados en el Estado de México, y el asesinato de un estudiante al interior del CCH Sur, lo que no deja bien parado al gobierno de la 4T, que batalla por revertir la imagen de ciudad insegura que en la capital del país ha crecido.

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