Alessandra, más que una agresión

La alcaldesa denunció que una mujer de nombreJessica Yareli, quien labora en la Oficialía Mayor de Donceles, la agredió físicamente para impedirle la entrada, a pesar de queClaraya había entrado.

La agresión de una empleada del Congreso de la Ciudad de México a la alcaldesa Alessandra Rojo de la Vega, durante el primer informe de Clara Brugada como jefa de Gobierno no puede quedar en simple anécdota.

Como titular de la alcaldía Cuauhtémoc, Alessandra recibió la invitación oficial para el evento, pero a su llegada fue interceptada por el equipo de Brugada, que le impidió avanzar porque estaba llegando la gobernante.

Que, por protocolo, nadie podía estar a menos de 50 metros de la comitiva; ahí no paró la cosa.

En sus redes, la alcaldesa denunció que una mujer de nombre Jessica Yareli, quien labora en la Oficialía Mayor de Donceles, la agredió físicamente para impedirle la entrada, a pesar de que Clara ya había entrado.

Un video muestra a la mujer diciéndole: “Cuando seas jefa de Gobierno podrás hacer lo que quieras”. Qué delicado que una empleada de tercer nivel, por sus pantalones, cierre el paso a una gobernante elegida democráticamente.

Qué le da valor a esa mujer para atacar a una alcaldesa invitada por el gobierno a un acto oficial y que representa a los habitantes de la Cuauhtémoc. Porque la agresión no fue para Alessandra la activista, sino para la titular de una de las alcaldías más importantes de la CDMX.

Aunque después de los jalones y empellones la alcaldesa pudo entrar, la cosa no puede quedar así, porque se estaría enviando un mensaje a los militantes de Morena de que están autorizados a agredir a funcionarios de la oposición.

Se tendrían que tomar medidas disciplinarias para que no vuelva ocurrir algo así, sobre todo en una ciudad donde las mujeres son violentadas. Que de algo sirva el tono morado que Clara llevó a Donceles.

Después del asesinato de Ximena y José —sus colaboradores más cercanos— se puede entender el temor de la jefa de Gobierno por su seguridad y que refuerce su custodia, pero no puede dejar pasar esa agresión.

En vía de mientras, Alessandra tendría que denunciar penalmente a su agresora y los diputados de la alianza que la postuló exigir una sanción ejemplar para la empleada; hoy hay sesión, a ver si alguien se pronuncia.

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CENTAVITOS

Dos ausencias muy comentadas en el informe de Clara fueron las del alcalde de Cuajimalpa, Carlos Orvañanos, y del exalcalde Adrián Rubalcava. Aunque muchos se preguntaban si había algún agravio o desacuerdo entre Orvañanos y la jefa de Gobierno, se supo que el alcalde había avisado con antelación sobre su ausencia, y que le dijeron que no había problema. Donde sí se estiró la liga fue con Rubalcava, que, como director del Metro, hubiera tenido que asistir; no se le vio por ningún lado. Aunque es público su distanciamiento con su jefa, quien lo quisiera fuera de su gabinete. El exalcalde ha estado muy molesto porque, a pesar de ayudar a Brugada a cumplir con un Zócalo pletórico para el informe de Claudia Sheinbaum, como lo pidió Palacio Nacional, ha sido ninguneado. Antes del informe presidencial, Carlos Morales, secretario particular de Sheinbaum, estaba muy nervioso porque, como la Presidenta ya había hecho informes en todo el país, a lo mejor los gobernadores no enviaban suficiente gente al evento. Por eso buscó a varios políticos de la capital para que reforzaran la movilización, a fin de que su jefa luciera. En ese contexto, Adrián convocó a sus huestes y, lejos de que Clara agradeciera la ayuda para cumplir su misión, recibió ataques… Hasta parece que la jefa de Gobierno hubiera querido que Claudia no desbordara el Zócalo.

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