El cinismo de Barrales

Combate escuelas patito, pero las utilizó para desaparecer más de 200 millones de pesos.

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Nadie critica, por supuesto, su intención de buscar de nuevo la candidatura del PRD a la jefatura de Gobierno del DF en 2018; lo realmente deleznable es su cinismo hacia los ciudadanos en aras de lograr sus propósitos políticos.

Alejandra Barrales, secretaria de Educación del Distrito Federal, ha repetido durante las últimas semanas que la dependencia a su cargo no permitirá que las escuelas patito timen a la población y que endurecerá los registros oficiales.

Bien por la funcionaria, que desde donde está sale en defensa de los miles de estudiantes que cada año quedan fuera de las matrículas oficiales y que, en su intención de seguir estudiando, caen en escuelas que los estafan.

Nada tendría de extraño si no fuera porque Barrales utilizó precisamente una cadena de escuelas patito desde la Asamblea Legislativa para desaparecer más de 200 millones de pesos en supuestas becas escolares.

Si la funcionaria le apuesta al olvido de los votantes, debería tener en cuenta que fueron sus propios compañeros de partido quienes en la Legislatura pasada le abrieron una investigación que incluyó varias auditorías, que demostraron la megatransa que propició.

Durante su liderazgo entre 2009 y 2012, Barrales impulsó la creación de un fideicomiso para que miles de jóvenes capitalinos, que fueron rechazados en planteles oficiales, tuvieran una beca de la ALDF en escuelas privadas.

Las investigaciones de los propios diputados arrojaron que el órgano legislativo destinó ilegalmente cerca de 300 millones de pesos de dinero público a becas de estudiantes fantasma; es decir, que nunca aparecieron.

En innumerables ocasiones se solicitó el padrón de becarios, que jamás apareció y, lo peor, se llegó a la conclusión de que los supuestos estudiantes nunca existieron.

Las auditorías también arrojaron que la ALDF de Barrales pagó millones de pesos no sólo a escuelas patito, sino incluso a otras que jamás existieron o que no correspondían a planteles de educación media o media superior.

Se informó que algunas direcciones correspondían a talleres mecánicos o a vecindades abandonadas, y que otras sí eran escuelas… pero de futbol y de adiestramiento canino.

O sea que Barrales y cómplices, entre los que destacan Roberto El Gordo López —que después fue diputado federal y que en 2015 fue derrotado en un distrito local— se hincharon de billetes que eran del pueblo.

Lejos de pagar por ello, la exdiputada fue nominada para el Senado y después invitada a encabezar la Secretaría de Educación del DF, desde donde lanza su campaña contra las escuelas patito.

Está bien que la política tiene cierta dosis de cinismo, pero llegar a esos extremos…

El asunto de las becas fantasma que promovió desde Donceles es un tema que seguirá a la maestra Alejandra el resto de su vida.

CENTAVITOS… Muchos se preguntarán ¿por qué si Barrales tiene esa fama, Miguel Ángel Mancera la invitó a su gabinete? Pues porque desgraciadamente la funcionaria tiene posibilidades de ser candidata a sucederlo y más vale tenerla cerca y controlada, que suelta y peligrosa. En el GDF le dan juego e incluso hasta le concedieron a Guillermo Orozco Loreto, su incondicional en la ALDF, para que encabezara la Prosoc; al menos a ella le cargan ese hueso.

Temas: