Nico, un ladrón en la Cuauhtémoc

Cualquier secretario o delegado de esa época puede dar fe de cómopedía favores, puestos...

Adrián Rueda

Adrián Rueda

Capital político

Cuando Andrés Manuel López Obrador tomaba pozos petroleros y viajaba a Teapa en un vochito azul, quien lo alimentaba y hospedaba era don Lacho Mollinedo Aguilar, cacique del pueblo y padre de Nicolás Mollinedo.

En su pueblo, tierra también de Rocío Beltrán, primera esposa de López Obrador, Nico tenía fama de transa y nadie desconfiaba de él, por eso cuando El Peje llega al GDF, Tata Lacho le pide que se lleve a su hijo y lo cobije en la capital.

Conociendo las mañas de su paisano, El Peje lo designa su chofer para tenerlo cerca y cuidarle las manos, pero el chofer pronto sacó las garras.

Cualquier secretario o delegado de esa época puede dar fe de cómo Nico pedía favores, puestos administrativos, placas para taxis, viviendas y muchas cosas más en nombre de El Peje; nada le negaban.

Por ejemplo, su hermano Alfredo Mollinedo fue director de Recursos Humanos en Álvaro Obregón; su primo Rafael Marín Mollinedo fue primero director de la corruptísima RTP y luego director de Servicios Urbanos del DF, donde su sobrina, Gloria Aparicio Bastar, era subdirectora.

Desde ahí ambos parientes sustrajeron maquinaria, autobuses, luminarias y equipo del GDF para enviarlo a Tabasco. Todo documentado, aunque la entonces peje contralora Bertha Luján, hoy activista de Morena, cerró los ojos y dejó pasar las raterías.

El famoso Nico se destrampó e incluso en la campaña presidencial de López Obrador en 2006 dejó el austero Tsuru blanco, que su jefe presumió como símbolo de honradez y medianía, para pasearse en un Mustang rojo convertible.

En el grupo cercano al tabasqueño, Nico es considerado como un gran traidor y corrupto, al grado de ser calificado como un vulgar coyote.

Pues este mismo personaje ya no conducirá Tsuru ni Mustang, sino un camión de basura, pues Ricardo Monreal lo hizo director de Limpia en Cuauhtémoc. Que luego el zacatecano no diga que no sabía qué tipo de pillo metió al negocio.

CENTAVITOS... Quien recibió una invitación de la delegada Dione Anguiano para hacerse cargo del combate al maltrato animal en Iztapalapa es Luz Elena Chávez, destacada defensora de estos seres vivos. Luz Elena es esposa de César Yáñez, vocero de El Peje, y por ahí alguien podría querer sacar raja, pero como los animales son daltónicos y lo único que necesitan es ayuda, no sabrán si quienes los protegen son morenos, amarillos, tricolores o azules; ojalá Chávez acepte... Y hablando de Dione, buena mano mostró para desactivar un intento de rebelión de su base trabajadora, azuzada ya saben por quién, pues en una reunión masiva en la Macro Plaza acabó con los rumores de que correría a los trabajadores mayores de 50 años. Eso sí, la delegada dejó en claro que los únicos que se irán serán los aviadores. Los huevos que algunos llevaban para arrojárselos regresaron a las despensas, para alivio del propio gobierno capitalino... Quien esta semana llega a Comunicación Social de la ALDF es el periodista Juan Antonio Valtierra, de larga trayectoria en Presidencia de la República, el gobierno de Zacatecas, el GDF y la Cámara de Diputados, además de su trabajo en diversos medios. Parece que Leonel Luna y los líderes de fracción se decidieron por un gallón para Donceles.

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