A cuentagotas se va Marcelo
Sólo vegetaron en el sol azteca mientras les regalaron puestos.

Adrián Rueda
Capital político
Seguramente porque no pasan de un puñado, los integrantes del Movimiento Progresista de Marcelo Ebrard están aplicando la muy quemada estrategia de irse por goteo para aparentar que hay un éxodo en el PRD.
El primero en irse fue Mario Delgado, que debe su escaño por las oscuras negociaciones —de las que por cierto hoy se queja— que su exjefe Ebrard tuvo que hacer con la cúpula perredista para que accediera al Senado.
Habrá que recordar que Delgado no pudo despegar como aspirante a jefe de Gobierno ni con todo el peso político-económico del GDF, que le puso en bandeja de plata el puesto y ni así.
Tal fue la cargada a su favor que el hoy senador, incluso, fue orador principal en un aniversario de El Halconazo de 1971, cuando jamás se le vio en la lucha estudiantil alguna.
Y cómo no iba a fracasar, si tenía como sus estrategas principales a Xiuh Tenorio —hoy “ciudadano independiente” que va por el PRI-Verde en Benito Juárez—, Vidal Llerenas y Luis Rosendo Ramos, todos itamitas, por cierto.
La siguiente renuncia al PRD fue la del propio Ebrard, que cada que no le cumplen su caprichito en un partido se va a otro. Como no le quisieron regalar otra candidatura —ahora como pluri a San Lázaro— se fue en calidad de cascajo al Movimiento Ciudadano.
Al menos el exjefe de Gobierno sí trabajó durante su administración, aunque su soberbia y la completa incapacidad de sus rémoras le impidieron entender al partido y buscar consensos; le ganó su vena priista y creyó que todo era vertical.
Quizá la salida en realidad injusta sería la de Vidal, quien mal que bien es el único de esa banda que trabajó su distrito en Azcapotzalco, y que fue dejado fuera por su cercanía con Ebrard.
Los demás son lo de menos.
Por ejemplo, Elías Moreno Brizuela se dedicó a los placeres mundanos durante su estadía en Protección Civil, y luego como jefe de la Oficina de Miguel Ángel Mancera se convirtió en un mueble hasta que lo reemplazó otro mueble: Javier El Güero González Garza.
Nunca ha sido nada, no tiene seguidores y a nadie le importa qué haga.
Otro caso patético es el de Jesús Valdés, quien dicen se siente el clón de Marcelo, pero recargado. A él le dio todo su jefe para hacer una red paralela a la del PRD en todas las delegaciones y asignó a un representante por distrito: el operativo fue “Los 40 principales”.
Con toda la lana y apoyos, y llevando como equipo a los manceristas que hoy se van, no fue capaz de ganar ni siquiera unas elecciones vecinales y, por supuesto, menos las internas del PRD, por lo que se quedó con las manos vacías.
De ahí para adelante todos son rémoras, sin ningún peso y que sólo vegetaron en el sol azteca mientras les regalaron puestos.
Hoy se van de uno en uno para aparentar que desangran al PRD, porque si se fueran todos juntos cabrían en un microbús y nadie lo notaría.
CENTAVITOS... De qué tamaño será el miedo del PAN en Miguel Hidalgo que tuvo que juntar a toda la plana mayor, incluidos Gustavo Madero, Jorge Romero y hasta desempolvar a Santiago Creel para presentar a Xóchitl Gálvez como candidata. Quizá echaron toda la caballería luego de que circulara una encuesta de Mendoza Blanco y Asociados que ubica a la hidalguense (no porque sea de la Miguel Hidalgo) casi dos a uno por debajo del perredista David Razú. En una primera medición ya con candidatos, Razú tendría 38% de los votos, Xóchitl 23% y el PRI, con Adriana Páramo 14%. Aunque se espera que crezca, es probable que a la exfuncionaria foxista le pesen tres cosas: sus mentiras al registrarse primero para diputada por Hidalgo, donde tendría que haber comprobado residencia: el descontento de los panistas locales como Gabriela Salido y César Daniel González, que sí trabajaron por la delegación, y la candidatura independiente del exdelegado Arne Aus den Ruthen, que aún jala a muchos panistas... Luego de la revuelta interna del PRI en contra de Adrián Rubalcava, parece que la estrella del delegado en Cuajimalpa se apaga, o peor aún, podría ser una estrella estrellada.