La trampa de Los Chuchos
Buscan extender su dominio en la presidencia lo cual ha causado jaloneos.

Adrián Rueda
Capital político
Tienen cara de buena gente, pero la perversidad de Los Chuchos quedará demostrada una vez más durante el Congreso Nacional del PRD, que arrancó en Oaxtepec, y que tendrá como fin caminar hacia la renovación de la dirigencia nacional en marzo próximo.
Presidido desde hace ya 12 años por esa tribu perredista, sus líderes —Jesús Ortega, Guadalupe Acosta Naranjo y Jesús Zambrano— buscan extender su dominio en la presidencia a través de Carlos Navarrete, lo cual ha ocasionado jaloneos.
El ruido es tal, que para atemperar las aguas alguien sacó del armario al veterano Cuauhtémoc Cárdenas como opción de unidad para que una vez más tome las riendas del partido que fundó, lo que en teoría todas las tribus apoyarían.
Sólo un pequeño problema se presenta para que esto pueda ocurrir: que los estatutos del PRD prohíben que quien haya sido presidente lo vuelva a ser.
Nada que la estructura del partido, dominada a nivel nacional por Los Chuchos y sus aliados, no pueda modificar. De hecho es muy probable que eso ocurra, pero no para abrirle la puerta a Cárdenas; al menos, no por ahora.
La trampa que intentará aplicar la tribu que domina la estructura consiste en que se elimine la cláusula que impide la reelección, pero que ésta no aplique en la elección inmediata, sino hasta la siguiente.
O sea, que Carlos Navarrete sea el próximo presidente y que dentro de cuatro años Cárdenas —o cualquier otro, incluyendo a Los Chuchos— se puedan reelegir.
Claro que el intento incendiará el congreso, pero lo que está en juego no es cualquier cosa y las tribus están dispuestas a jugar sus cartas.
En este escenario aún no está considerado Marcelo Ebrard, a quien nadie toma en serio con su amenaza de que su grupo progresista presionará para que la elección sea por encuesta; su “grupo” cabe en un departamento de interés social y les sobra espacio.
Nadie en el PRD le quiere dar el partido a Ebrard, aunque tampoco lo quieren perder del todo, pues si bien no creen que pueda ser buen dirigente, no lo descartan para 2018 si nadie más crece.
La clase política estará atenta a lo que pase en tierras morelenses el fin de semana.
CENTAVITOS… Como buen rejoneador, y por segunda ocasión en el actual periodo de sesiones en la ALDF, el diputado Jorge Gaviño clavó de nuevo un par de banderillas a la mayoría perredista y obligó a que la mesa directiva ordenara al perredista Alejandro Piña que ya no los piñara y sesione para que la comisión que preside dictamine la iniciativa del diputado verde Jesús Sesma, a fin de que se prohíban las corridas de toros en el DF. Fue lastimoso ver cómo una parte del perredismo se enredaba queriendo lavarse las manos para evadir el tema, hasta que fueron conminados por la Mesa Directiva a que a más tardar en cinco días presentaran un dictamen sobre esta iniciativa, que hasta el momento tiene la firma de apoyo de 33 diputados —sólo se requieren 34— para que se apruebe. Claro que habrá que ver quiénes se rajan, como en las dos legislaturas anteriores, pues los cañonazos de dinero y las presiones de los poderosos le pueden hacer reflexionar. Por lo pronto al diputado Sesma ya le empezaron aplicar la ley del hielo en algunos círculos sociales y se espera que vayan en aumento; a ver si aguanta… Por cierto, quien ni siquiera esperó a que lo presionaran para retirar su firma de apoyo fue el priista Jaime Ochoa Amorós, quien se retiró con un argumento cantinflesco de que “los toros de lidia son torturados pero que al final los matan, por lo cual no sufren”. No, chato, ahora resulta que los demás diputados son incrementosos… Flojos pero no tontos son los diputados de la ALDF, que fueron los primeros en apartar su dinerito para el próximo año. Para no pasar penurias, se autorizaron una bolsa de mil 600 millones de pesos, casi diez veces más que el presupuesto de la Secretaría de Educación del DF, por ejemplo, y ya si alcanza para los demás, pues qué bueno. Dicen los perredistas que con eso apenas saldrán el año entrante. ¡Ajá..!