El berrinchito de Marcelo
Criticó a quienes utilizan el poder para beneficiar a sus parientes.

Adrián Rueda
Capital político
Corría julio de 2006 y a una semana de haber sido elegido como jefe de Gobierno del DF, Marcelo Ebrard se casó por segunda vez; su nueva esposa, Mariagna Prats, asumiría como presidenta del Voluntariado del DIF capitalino.
Para que le hiciera la chamba y atendiera los asuntos personales de la señora, Ebrard designó a Jesús Valencia Guzmán director general del DIF y todo mundo contento… hasta que llegó noviembre de 2007, en un acto en San Juan Ixtayopan, Tláhuac, la tierra maldita para Marcelo.
En ese lugar, justo tres años antes y también en noviembre, le lincharon a tres policías federales cuando él era titular de la SSP del DF, lo que ocasionó su caída; ahora su esposa le echaba a perder la inauguración de un centro comunitario al llegar completamente ebria a pronunciar un discurso.
Ese día Valencia trató de salvar el evento exigiendo que se dejara de estigmatizar a Tláhuac; Prats no volvió a aparecer en ningún evento público y el 5 de abril de 2011 Marcelo anunció su divorcio de ella.
Pero antes, el 1 de mayo de 2009, el propio Ebrard había nombrado a su primera esposa, Francesca Ramos Morgan, coordinadora general de Asuntos Internacionales del DF, dándole estructura y oficinas incluso fuera del país.
Su ex mujer percibiría un salario de 71 mil 828 pesos mensuales, apenas cuatro mil 400 menos que él. Nada importó y ahí se mantuvo hasta diciembre pasado, cuando Miguel Ángel Mancera le echó para darle ese lugar a Cuauhtémoc Cárdenas.
Por si fuera poco, el autoproclamado “Mejor Alcalde del Mundo”, aún estando casado con Prats, metió a la nómina del gobierno a su nuevo amor, la hondureña Rosalinda
Bueso, que tan sólo seis meses después de su segundo divorcio se convirtió en su tercera esposa.
Antes de ser la señora Ebrard, Bueso reconoció haber sido aviadora en la Oficialía Mayor del GDF, donde desde 2010 cobraba 53 mil pesos brutos en un programa llamado “Control de Recursos de Aplicación Automática por Convenios”, que nadie sabía de su existencia.
De todo eso nada informó Marcelo; todo lo mantuvo oculto hasta que las filtraciones lo evidenciaron y ya no lo pudo ocultar.
Esto viene a cuento porque Ebrard publicó un decálogo criticando a quienes utilizan el poder para beneficiar a sus parientes y amigos, y a quienes no transparentan el uso de los recursos públicos.
El cínico y desvergonzado angelito hizo berrinche porque no lo dejaron ser orador y el domingo no fue al evento del PRD contra la reforma energética en el Zócalo; tampoco sus esbirros, como Mario Delgado, Pepe Ávila, Mario Carrillo, Vidal Llerenas, Valencia y anexas y tendrán que enfrentar las consecuencias.
Los que sí mostraron músculo fueron progresistas como Fuerza Democrática, de Víctor Hugo Lobo, y el MESI, de Dione Anguiano.
CENTAVITOS… Aunque Mauricio Toledo presume casa llena y cero escándalos en su primer informe de gobierno, el sábado en Coyoacán una ausencia fue muy notoria: Miguel Ángel Mancera. El jefe de Gobierno ha ido a los informes delegacionales, pero casualmente esta vez no pudo, por mucho que el llamado Tomate presuma que tiene todo el apoyo del Zócalo. Si el informe lució fue por la presencia del actor Damián Alcázar y de niños triquis, campeones de basquetbol… Quien anda de plácemes es el jefe delegacional en Miguel Hidalgo, Víctor Hugo Romo, pues su novedosa App telefónica para resolver demandas ciudadanas en menos de 48 horas, llamada Reporte MH, obtuvo el primer lugar como la tecnología más innovadora en la categoría Gobierno, según CNN Expansión… Héctor Serrano, secretario de Gobierno del DF, por fin puso en su lugar al consejero con licencia de la CDHDF, Manuel Fuentes, y negó que la elección de Perla Gómez como presidenta de la Comisión de Derechos Humanos del DF haya sido impulsada desde el gobierno capitalino. Serrano le recuerda a Fuentes que fue la ALDF la que eligió a quien consideró la persona más calificada tanto en la academia como en su trabajo en defensa de los derechos humanos, y que se ciña a la legalidad y no se deje llevar por no haber sido favorecido. Con ello Fuentes confirma que lo que menos le importa es la institución a la que hoy busca dañar; nada más falta que después quiera regresar como consejero.