La competitividad de la economía (IV)

En la política industrial, el desarrollo de las TIC y de cadenas productivas de alto valor jugarán un papel significativo.

La pobreza alimentaria, la pobreza de capacidades y la de patrimonio se encuentran al mismo nivel que hace 20 años: 18.8% de la población para la primera, 26.7% para la segunda y 51.3% para la tercera (Coneval). Los programas sociales impiden que estos porcentajes aumenten, pero no resuelven el problema de la pobreza; solamente un crecimiento sostenido —por décadas— de la economía a una tasa superior a 6%, con la generación correspondiente de empleo, puede reducir significativamente estos porcentajes. Y para ello nuestra economía debe ser competitiva. Sobre este tema es que se han tratado los talleres que la Comisión de Competitividad de la Cámara de Diputados ha sostenido estos meses y cuyos resultados hemos venido describiendo someramente en esta columna.

El jueves y viernes pasado la Cámara de Diputados aprobó reformas a la Constitución en materia de telecomunicaciones. Estas reformas incluyen la responsabilidad del Estado para que en 2018, 75% de los mexicanos y 80% de las MiPymes puedan gozar de banda ancha e internet. Sobre este tema, Claudia Schatan, de la Universidad Iberoamericana, nos había explicado lo siguiente en el taller del 6 de marzo. En México, sólo 36% de la población tiene acceso a internet, muy por debajo de Brasil, Chile, Uruguay y, por supuesto, Estados Unidos y China. Sólo 10% de la población está suscrita a banda ancha fija; 70% de los hogares mexicanos no cuentan con computadora, principalmente por falta de recursos financieros; sólo 42.3% de las escuelas públicas de nivel básico tienen computadora y sólo 18% de ellas tienen acceso a internet; en el uso individual de TIC, México está en el lugar 77 de 142 países.

Las Tecnologías de la Información y las Telecomunicaciones (TIC) incluyen los productos electrónicos que almacenan, transmiten o reciben información electrónicamente en forma digital; los servicios vinculados a esta tecnología como el internet y las redes sociales, así como el software requerido para procesar y desarrollar funciones específicas con esa información. Se ha comprobado la relación positiva que existe entre las telecomunicaciones y el desarrollo económico, pero tiene que haberse alcanzado una previa masa crítica de infraestructura en TIC y, por ahora, México se encuentra en el lugar 81 en el desarrollo de esta infraestructura.

Es obvio que en la política industrial que habrá de diseñarse e implementarse a corto plazo, el desarrollo de las TIC y de cadenas productivas de alto valor jugarán un papel significativo. Al respecto, el doctor Amado Villarreal, del ITESM, en ese mismo taller, señaló que México requiere diseñar una política industrial que defina claramente cuáles son los sectores que en el concierto internacional podrán competir a corto y largo plazo y analizar el impacto regional de la implementación de dicha política.

El doctor Villarreal señaló que los sectores estratégicos actuales con presencia nacional son: el equipo de transporte terrestre y marítimo y sus partes; equipos electrónicos, de computación, comunicación y señalamiento; los productos agrícolas y de invernadero; los electrodomésticos y productos electrónicos de consumo; la maquinaria y equipo; los servicios de apoyo a los negocios; los servicios logísticos y turísticos; y los alimentos, bebidas, tabaco y confitería. Los sectores estratégicos actuales solamente con presencia regional serían: los textiles y prendas y accesorios de vestir; los productos de madera, y el procesamiento de minerales no metálicos y productos metálicos. Los sectores estratégicos futuros con presencia nacional y capacidad dinámica para jalar la economía serían los servicios de información, programación, almacenaje y procesamiento de datos, así como los servicios médicos y hospitalarios. Además de los anteriores, los clusters con las más altas interacciones económicas con otras ramas de producción serían: los servicios logísticos con 39 ramas asociadas; la producción de maquinaria y equipo, así como la obtención y el procesamiento de minerales metálicos y productos metálicos con 30 ramas asociadas; los servicios y productos para la construcción y los productos de equipamiento con 31; los productos agrícolas de invernadero y los alimentos y bebidas con 20 ramas asociadas, y los servicios médicos y hospitalarios con 17.

Pero los clusters actuales más prometedores para México, según el doctor Villarreal son: el equipo de transporte terrestre y marítimo y sus partes; los equipos electrónicos, de computación, comunicación y señalización; los productos de plástico y hule, así como los productos químicos, todos ellos derivados del petróleo, y los servicios turísticos, así como la producción de alimentos y bebidas. Las mega tendencias internacionales —tanto sociales como tecnológicas— señalan que los clusters futuros prometedores serían: los servicios de investigación y desarrollo tecnológico; los productos y servicios de información, programación, almacenaje y procesamiento de datos; los equipos y servicios de navegación aérea y espacial; el equipo médico, óptico y de medición, así como los servicios médicos y hospitalarios; los servicios logísticos, y la agroindustria y los productos agrícolas de invernadero.

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