La competitividad de la economía (III)

Importa diseñar una política industrial con esquemas que incrementen la productividad sustentada en innovación y estímulos fiscales.

En México, un país integrado por territorios tan diferentes tanto en ingresos, productividades y capacidad competitiva, es fundamental pensar en proponer estrategias que propicien el desarrollo de las disitintas regiones, no solamente sectores que respondan a su actual vocación, sino que permitan que su dinamismo en cuatro, cinco o seis años de plazo jalen la economía regional con tasas de crecimiento de la productividad mayores a la media nacional, de tal suerte que disminuyan drásticamente las enormes desigualdades existentes hasta hoy.

Para aportar en la consecución de este propósito, la Comisión de Competitividad de la Cámara de Diputados y el Foro Consultivo Científico y Tecnológico, organizamos un taller del cual me permitiré escribir una breve relatoría.

En dicho evento, el doctor Arturo Molina (ITESM) mostró cómo en el estado de Sonora podrían, por enunciar un ejemplo, priorizarse sectores como el automotriz y el biomédico; el automotriz, aeronáutico y biomédico en Chihuahua; en Monterrey, el diseño y la ingeniería avanzada, la biotecnología y los alimentos y la mecatrónica, TIC y tecnologías sostenibles; los agrobionegocios en Sinaloa; la mecatrónica y la automotriz en San Luis Potosí; la automotriz y los TIC en Guanajuato; la automotriz y la industria aeroespacial en Querétaro; el diseño, la animación y la electrónica en Guadalajara; las TIC en el Estado de México; la biotecnología en Cuernavaca, y las ciencias de la vida y el emprendimiento de base tecnológica en la Ciudad de México. Es preciso enfatizar que la instancia legislativa busca opciones para ubicar qué sectores podrían desarrollarse a corto, mediano y largo plazo en el sur y sureste de la República Mexicana.

Respecto a la capital del país el doctor Normand Asuad (UNAM) ahondó acerca de los retos y las oportunidades para incrementar la competitividad. Destacó que las industrias química, alimenticia, tabacalera y textil aportan 69% del total de la manufactura. Señaló también que incluso en la Ciudad de México, 85.9% de las empresas industriales son micro, 10.3% pequeñas, 3.2% medianas y solamente 0.8% grandes. Apuntó que el comercio al menudeo genera 45% del valor total de la producción y 76% del empleo, con productividades que son significativamente más bajas que la media nacional. Propuso construir una alianza estratégica integrada por emprendedores y autoridades que jueguen el papel de agentes de cambio en pos del crecimiento, la competitividad y la renovación industrial integrada.

El ingeniero Luis Aguirre Lang (presidente del Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación) expuso que dicho organismo está integrado por seis mil 300 empresas que generan 2.3 millones de empleos directos en 12 estados de la República. Señaló que en estos últimos 50 años han pasado por cuatro grandes etapas:

1) Ensamblado simple con intensificación manual del trabajo.

2) Manufactura de un porcentaje de sus productos y adopción de nuevas tecnologías.

3) Intensificación del conocimiento, desarrollo y diseño de los productos.

4) Coordinación centralizada de actividades y la integración de un cierto porcentaje de proveeduría nacional.

Una de sus propuestas radicó en integrar una mayor proveeduría nacional (que ahora es sólo de 19% en promedio) y colocar al país como un referente internacional en materia de manufactura global en el marco del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP).

Mario Escobedo y Pedro Romero, integrantes del CCE de Baja California y de la Comisión de la ZEE de la misma entidad, respectivamente, explicaron cómo dejaron de priorizar los controles aduaneros para partir del concepto dinámico de promover la productividad y el empleo, incentivar la inversión y el desarrollo económico local.

Mencionaron la importancia de diseñar una política industrial con esquemas que incrementen la productividad sustentada en innovación y estímulos fiscales. Asimismo calificaron de trascendental el enfocar la competitividad como un sistema dividido en niveles micro, meso, macro y meta, además de instituir la gobernanza democrática con la participación del Estado, los empresarios y el sector educativo.

En su ponencia, la doctora Martha Xóchitl Flores, de la Fundación Produce Michoacán, demostró la importancia de los clusters (Apatzingán, Zamora, Uruapan y Zitácuaro) para, entre otras cosas, romper con el paradigma según el cual lo ecológico no es rentable y explicó por qué los científicos tienen que convivir con los expertos locales para conformar grupos estratégicos.

Relató cómo el suelo tropical queda inutilizable cuando se siembra maíz en él, es decir, no se capitaliza el conocimiento racional explícito, no lo convertimos en teoría. Termino retomando una frase de la doctora para evidenciar cómo no basta con buena voluntad por parte del Estado, es necesario implementar una democracia de escucha para aprovechar la inmensa sabiduría que reposa en los campesinos: “Hay como diez mil modelos matemáticos para medir los efectos del cambio climático, pero ninguno le atina. A la gente no le preguntan”.

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