La izquierda y el liberalismo de derecha

Los diputados del PT y los de Nueva Izquierda del PRD votamos a favor de la Ley de Amparo, que reintegra la soberanía del Estado...

Hace ocho días mostré cómo la economía mexicana ha fracasado en generar una suficientemente alta tasa de crecimiento como para generar el empleo demandado por el bono demográfico y por la necesidad de la mitad de la población de salir de la pobreza. Los responsables de este fracaso son el objetivo liberal de hacer de los mercados las instituciones soberanas en materia económica y las políticas públicas, también liberales, que han sido usadas como los medios para lograr ese objetivo. Objetivo y medios de la derecha mexicana.

Derecha que cabildeó intensamente el martes pasado para que la Cámara de Diputados no aprobara la Ley de Amparo. Cabildeo que ganó para su causa a un porcentaje importante de los diputados perredistas —los integrantes de la expresión Izquierda Democrática Nacional (IDN)— y a todos los diputados de Movimiento Ciudadano. El extremo de esta desviación derechista de diputados que se reclaman a sí mismos de izquierda se escuchó en la máxima tribuna de la Cámara, cuando uno de los dirigentes de Movimiento Ciudadano demandó que se votara contra la Ley de Amparo —defendiendo de hecho los derechos individuales de los grandes empresarios de las radiodifusoras y televisoras— empleando los argumentos esgrimidos por John Locke, que es el autor de la filosofía liberal que la burguesía inglesa del siglo XVII requería para constituirse en clase hegemónica.

Los diputados integrantes del Partido del Trabajo y los diputados perredistas de Nueva Izquierda tuvimos muy presente en esa votación que las demandas de la Revolución Mexicana plasmadas en la Constitución de 1917 nos mandatan no olvidar que “la nación tiene en todo tiempo el derecho de imponer a la propiedad privada las modalidades que dicte el interés público”; mandato muy lejano a los principios liberales planteados por John Locke, principios que correspondían a una burguesía que en efecto era progresista en el siglo XVII inglés, pero que ahora corresponden a la burguesía mexicana más de derecha. Y precisamente por ese mandato constitucional es que los diputados del PT y los de Nueva Izquierda del PRD es que votamos en favor de la Ley de Amparo, que reintegra la soberanía del Estado sobre los particulares en esta materia. En cuanto a la razón por la cual los diputados del grupo mayor también votaron en favor de la Ley de Amparo, conjeturo que debe ser tanto porque recordaron ese mandato como porque sacaron del viejo armario, de los llamados regímenes de la Revolución Mexicana, la bandera del nacionalismo revolucionario, haciendo a un lado la ideología neoliberal que los ha caracterizado desde hace 27 años.

Muchos de los 95 puntos que integran los cinco acuerdos del Pacto por México expresan tanto las banderas del Movimiento Progresista que postuló a Andrés Manuel López Obrador a la Presidencia de la República, como las banderas de un priismo que pudieran estar más cercanas al nacionalismo revolucionario, que al neoliberalismo vigente. Muchos políticos de izquierda nos preguntamos por qué los dirigentes de Nueva Izquierda —que también encabezan al PRD—, en lugar de haber negociado solos el Pacto por México, no hicieron lo siguiente: 1) haber tomado la agenda suscrita por los tres partidos integrantes del Frente Legislativo de Izquierda firmada desde agosto de 2012; 2) haber discutido, ampliado y profundizado esa agenda en el marco institucional de los tres partidos; 3) haber presentado a la opinión pública el proyecto de nación que basado en esa agenda se discutiría con el PAN y con el PRI, y 4) haber podido así demostrar qué reformas y qué medidas son sostenidas por la izquierda en beneficio de las mayorías, y qué reformas y qué medidas son instrumentadas por el PAN y por el PRI en beneficio de las minorías dominantes. Así hubiera sido más fácil obstaculizar el que el voto de muchos diputados del PRD y de Movimiento Ciudadano estuviera a punto de hacer ganar los intereses privados de las televisoras y radiodifusoras sobre el interés público de la nación. En efecto, la votación del martes 12, del PAN, del Verde movido por su telebancada y de los diputados de la IDN del PRD y de Movimiento Ciudadano, sobre la Ley de Amparo alcanzó 218 votos, contra 235 votos del Partido del Trabajo, de los diputados de Nueva Izquierda del PRD y de los diputados del grupo mayor de la Cámara —de un PRI, que en esa votación, fue más nacionalista revolucionario que neoliberal—.

De haberse discutido en la izquierda, antes de la firma del Pacto por México, una agenda correspondiente a un proyecto de nación alternativo al neoliberal hubiéramos podido hacer público el modelo de economía —distinto al neoliberal prevaleciente— que estamos discutiendo los diputados de cinco fracciones parlamentarias en la Comisión de Competitividad de la Cámara de Diputados, con la participación de especialistas muy destacados en los temas relacionados, tanto de las universidades públicas como de las universidades privadas, y con destacados empresarios, dirigentes de cámaras empresariales, así como, por supuesto, con dirigentes obreros y sindicales, en talleres que se están realizando los miércoles en la Cámara de Diputados. Este modelo quedará plasmado en la ley reglamentaria de las reformas en materia de competitividad de los artículos 25 y 26 de la Constitución, que están siendo aprobadas por el Constituyente Permanente.

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