Pepe Aguilar tapa la crítica con un regaño

Parece que el cantante ahora quiere enseñarnos a hacer nuestro trabajo periodístico.

Bienvenidos mis sensuales fama-lovers, como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones. Estaba por contarles que ya sé por qué terminó Ivonne Montero con su galán, pero lo dejo para más al ratito, porque prefiero irme por orden del escandalómetro y creo que la regañada que Pepe Aguilar le dio a un reportero por cuestionar a Ángela Aguilar merece encabezar la marquesina de este antro.

La verdad es que la imagen pública de Ángela Aguilar es una caja fuerte en caída libre por el despeñadero de sus decisiones personales. La llamo así porque ella se ha cerrado a su público. No hay pregunta o situación que dé con la combinación exacta para que la cantante hable con honestidad, sin petulancias. Y como sigue en la pose, la gente no asiste a sus conciertos, y esa carrera que iba en ascenso ahora rueda hacia el país de los “funados”.

¿Que a Nodal no lo critican tanto como a ella? Cierto. ¿Que ya llevan cinco meses de matrimonio por lo civil y hasta casi un año de su “boda secreta”? Cierto. ¿Que apenas tiene veintitantos años y es la edad para “regarla”? Cierto. ¿Que su vida personal no le resta valor a su carrera? Error. Aquí sí, para que vean: lamentablemente, lo que eliges en lo personal sí afecta en lo profesional. Y quiero ser más puntual: todos podemos cometer errores, pero si eres famoso y ese “error” es público, es menester admitir esos errores también públicamente.

Ojo, yo soy menos que nadie para clasificar ese flechazo como un “error”, capaz que ese matrimonio dura más que los nuestros. Pero sí pienso firmemente que los Aguilar (no sólo Ángela) la están megarregando. Como dirían en mi pueblo: “están meando fuera de la nica”.

Hoy por hoy, puede borrar el: “Ya soy tía”. Tal vez no se aclare nunca el: “#SoyFanDeSuRelación”, y, por último, de las exparejas y de los cuerpos no se habla. Pero una cosa no la ha perdonado el público: que hasta ahora ni Nodal ni Ángela se han bajado del pedestal de la perfección para admitir que el parche y el corazón se les fueron como potros desbocados y, pues ni modito, así pasa cuando sucede. Pero no, en lugar de eso Nodal hace chapuza con el calendario, Ángela declaró que: “nadie salió herido”, Nodal publica que a Cazzu le da “múltiples millones”. En fin, que mientras Cazzu cría a su bebita sola y se sobrepone al duelo, la pareja juega a que “no pasa nada”. Y, por si fuera poco, Pepe Aguilar debutó como maestro de periodismo al “adoctrinar” a un colega sobre “qué” preguntar, “qué callar” y “cómo informar”.

Es un padre, no lo critico por defender a su hija. Mi sugerencia es que se asesoren y redirijan su barco hacia aguas menos saladas.

En el medio del espectáculo y en la vida, nadie es perfecto. La cosa es admitirlo. Grandes del medio como Raúl Araiza saben abrirse de capa y mostrar sus sombras. ¿Qué pasa? Que su público conecta, su público lo siente y lo reconoce real, cercano.

Lástima de voz. Pero Ángela, aquí no sólo se trata de cantar, sino de hablar, de soltar la verdad honestamente en Do mayor.

Hablando de “verdades”, ya supe por qué terminó Ivonne Montero con su novio. Resulta que ella tenía, desde hace tiempo, el proyecto interruptus de un spa. Y ahora que inició su relación, el joven se iba a sumar como socio. Resulta que pasó el tiempo y nomás Ivonne le movía, nomás Ivonne le invertía y cuando ella no vio claro, abrió las cortinas, o sea, se sacudió al galán. Ni modo. Si no ayudan, que no estorben.

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