La carpeta secreta de un ex de Belinda
Del libro Tragos amargos, de Lupillo Rivera, y Belinda como punto de venta de esta autobiografía.
Bienvenidos mis sensuales fama-lovers. Como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones.
No cabe duda de que el mundo no es como es, sino como lo interpretamos cada quien. El viernes viví un ejemplo de ello. Les cuento que luego de que emití mis opiniones sobre el escándalo que generó el libro Tragos amargos, de Lupillo Rivera, tuve la oportunidad de entrevistarlo. Yo no recuerdo haber ido a entrevistas sobre un libro sin que la editorial desee que previamente hayamos leído ese libro, pero así fue. Yo llegué y me reporté. Me entregaron el ejemplar y pude hojearlo sólo unos minutos antes de entrar a la entrevista.
Me recibió el mánager. Creo que, si no fuera él quien es y yo quien soy, podríamos caernos a todas margaritas, pero su labor era tratar de dictarme qué preguntar y la mía fue no escucharlo. Lupillo tiene, desde siempre, algo que a mí me gusta. De primeras se ve sonriente, pero la cosa es que hay que descifrarle esa sonrisa porque puede que sea un escudo también.
El Pelón de oro no me vio con mucho gusto que digamos. Lo curioso es que no lo he atacado como la situación podría permitírmelo. En mi cultura y los valores que acepto como guía para mi familia, “los caballeros no tienen memoria”, pero para la ley todos y todas somos iguales. El libro de Lupillo pone el debate sobre la mesa. A mí me parece que el cantante no debió detallar su romance secreto con Belinda. Son 33 años de carrera: un capítulo por año. Sin embargo, a Belinda le dedica dos capítulos y, para bien o para mal, ése es el punto de venta. Y ésa fue mi pregunta: ¿qué se siente que de toda su carrera, peripecias, borlotes, conflictos familiares, Belinda sea el punto de venta de su autobiografía? La respuesta de Lupillo fue buena: él cree que no es así. Yo me guardé mi opinión, porque cuando una va a entrevistar no va a opinar, pero aquí se las comparto. ¿De verdad creen que el público del Toro del corrido es asiduo a leer biografías? Yo creo que, fans o no de Lupillo, cada vez leemos menos y cada vez navegamos más. Y este libro es un escándalo del TikTok, de Instagram y de los programas de farándula.
Como no tuve tiempo de leer y como sólo tenía diez minutos, le repetí lo poco que pude hojear:
—En la página tal describes su primer encuentro íntimo. ¿Estás cómodo con eso?
Él dijo que sí.
—En la página tal tú mismo escribes que a ella le aseguras: “NO piensas hacer pública la relación, NO necesitas colgarte de su fama ni darte publicidad con ella”.
Él respondió que su carrera inició antes que ese romance.
—En la página tal ella te reprocha que tú hayas hecho pública la relación.
Él respondió que es su historia y tiene derecho a contarla.
Para ese momento yo ya había tirado demasiado de la cuerda y, como era de esperarse, la representante de la casa editorial trató de detener la masacre, digo, el tono de mis preguntas, así que me puse “chucha cuerera” y pedí una única pregunta legal. Hasta entonces yo sólo citaba las páginas del libro. No emití ningún juicio sobre eso.
Total que le describí el documento oficial, sellado por el Tribunal Superior de Justicia, en el que se reporta cómo le fue notificado el apercibimiento de Belinda. Lupillo respondió que una notificación por WhatsApp no es válida.
No exagero cuando les digo que salí de esa oficina como comensal al que “agarran” con los cubiertos de plata en el morral. Me invitaron a una entrevista y no fui condescendiente.
Lo que pasó al otro día que se transmitió esta entrevista por DPM fue que recibí hartos ataques de la banda que me reclamaba: “¿por qué no le dijiste patán en su cara?”, “¿por qué sonreías y no lo cacheteaste?”, y así. Pero pues no es mi labor regañar a nadie. El señor tiene todavía una hermana, tiene mamá e hijas. También tiene una carrera; si así quiere manejarla es su responsabilidad.
Yo no soy chancla ni cinturón para poner en orden a nadie, pero creo que las preguntas pueden ser dardos que el mismo entrevistado puede esquivar o clavarse solito. Mi trabajo fue lanzarle su propio escrito y un documento oficial.
¿Cuál es mi opinión sobre Tragos amargos? Déjenme leer los otros 31 capítulos y lo respondo. ¿Qué pienso de Lupillo? Sólo por lo que he visto de él desde esa vez que lo conocí cantando en Pico Rivera L.A. creo que no la ha tenido nada fácil y que su vida bien merece un libro, pero para que ese libro se venda, tenía que encontrar un punto de venta más fuerte que la tragedia de su familia, expuesta por mucho tiempo. No creo que en el fondo él se sienta orgulloso de lo que decidió publicar, pero sólo él y los tres coescritores lo saben.
Todos hemos sido el villano en la vida de alguien más y todos los villanos tienen sus motivos para sentirse en el lado justo de la historia. No me gusta lo que hizo. Estoy educando a dos niños para que nunca crean que acciones así son dignas o válidas. Pero, cada quien.
Disfruten esta semana de Halloween y recuerden: todos hemos sido o somos inolvidables, aunque sea en la carpeta secreta de un o una ex.
