¡Bienvenidos sean, mis sensuales fama-lovers! Como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones.
Hoy les escribo desde un saloncito de fiestas ubicado en Chihuahua. Me aventé a hacerle a mi mami la fiesta de su cumpleaños número 72. Si yo les cuento que ésta es la segunda fiesta de toda su vida, no les estoy exagerando. Para su bien y el de quienes la amamos, apenas hace poco se dio cuenta de que vivir es un motivo de celebración.
La edad nos va cambiando; a veces acentúa manías o bien nos va descarapelando, nos vuelve más sensibles, más nosotros mismos. Mi madre está, por fin, disfrutando un pastel de cumpleaños como niña; se da el permiso y, como niña también, empieza con rabietas que mi amor identifica a veces a tiempo, a veces no tan a tiempo como quisiera.
Hace unos días, durante las entrevistas que dieron Lucía Méndez y Alicia Villarreal a los medios por el estreno del dueto con la canción Culpable o inocente —que al principio de los años 80, específicamente en 1982, la diva de las telenovelas volvió un rotundo éxito—, hubo mucho de qué hablar. Claro, cuando digo que dio mucho de qué hablar, me refiero a mí. Desde que vi a nuestra adorada Laura León irrumpir en la entrevista que realizaba mi compañero Gustavo Adolfo Infante a Lucía y Alicia, no he hablado de otra cosa. Ahora mismo que estoy conviviendo con las amigas de mi madre, el tema es ése.
Para el público no pasó desapercibido. Laura León se sintió excluida de la promoción de un dueto en el que no participó. Sí, lo digo con toda intención. Grandiosas es la fórmula ganadora del productor Hugo Mejuto; las integrantes de esta nueva temporada engalanaron la velada el pasado martes, pero las entrevistas y el plato fuerte del evento tenían dos protagonistas: Lucía y Alicia. Podría yo responsabilizar a Mejuto de que La Tesorito se diera por ninguneada por los reflectores y, muy a su estilo, robara lo que desde siempre se ha rendido a sus encantos: la cámara. Pero no. Según me contó alguien cercano a la producción, desde el inicio las grandes estrellas de Grandiosas sabían que, tras su presentación, lo que seguía eran entrevistas con Lucía y Alicia. Si sobre aviso no hay engaño, ¿qué pasaba con Laura León? ¿Fue broma o muy en serio cuando interrumpió a Villarreal en el justo momento que elogiaba a su dupla en el dueto? La cara que puso La Güerita Consentida fue muy elocuente; eso no le causó gracia.
¿Qué hizo Gustavo cuando en plena entrevista vio acercarse a una tercera y no precisamente en concordia? Lo que hubiera hecho un caballero: dio espacio a la trayectoria y el respeto que inspira La Tesorito. Pasmada se veía Alicia; minutos antes la había interrumpido y ahora irrumpía en la promoción de su dueto. Debo admitir que revisé varias veces el video; mis respetos a todos.
Empiezo por Lucía: ella estaba hablando de su hijo y mejor paró; sonriente ante lo inesperado, demostró callo y clase. Alicia, por su parte, no tenía por qué disimular ante lo que sí creo que se toleró sólo por venir de quien vino. A Gustavo Adolfo le llevaron más limones y, lejos de agriar la cosa, endulzó esa limonada. Y respecto a la adorada Laura León, pues ella es siempre Laura, nunca In-Laura, y si la noche no se trataba de ella, se las arregló para cambiar el rumbo de la nota.
Todos pasamos por ese día en el que nomás no andamos de talante. A diferencia de nosotros, ese día puede notarse muuuucho si eres artista y eres una de las luminarias en una noche de show ante la prensa.
Laura no se supo la parte que debía cantar, no quería ir a los ensayos y terminó llamando la atención con su peculiar proceder y su innegable glow natural. Si La Tesorito perdió su mapa o simplemente encontró cómo ser el centro de atención, pues no lo sé. Pero sí les súper recomiendo Culpable o inocente, una súper rola migajera muy adecuada para cantarse al “Cid” de nuestras quincenas.
