11 de Mayo, día de los hijos (como todos los días, menos uno)

Addis Tuñón

Addis Tuñón

El fama-sutra

Bienvenidos sean, mis sensuales fama-lovers. Como saben, aquí somos libres de humo, no nos reservamos el derecho de admisión y analizamos a los famosos en todas las posiciones.

Ayer fue día de celebración, el tercero que mi corazón vive como mamá. Mi regalo, fuera del manicure, masajito y pulserita de cuentas de la escuela, fue que mis niños me dejaran dormir hasta las 10:00 horas. Los oí pelear para luego contentarse y, la neta, me hice re guaje, porque ya les había dejado en la mesa su respectivo tentempié mientras me levantaba a darles desayuno.

Lo que sí me despertó fue el celular; muchas personas vieron los reels del programa especial con motivo del Día de las Madres. Me gustó mucho compartir con mujeres ejemplares en muchos aspectos de la vida. Creo que, así como existe el término “perspectiva de género”, la “perspectiva materna” también merece un concepto legal. En este camino, reciente para mí, me he encontrado sintiendo, decidiendo, enfrentando y soportando desafíos que sólo siendo madre se pueden experimentar.

Si la perspectiva de género visibiliza las desigualdades entre hombres y mujeres en lo social, lo laboral, la salud, lo penal, etcétera, imagínense qué pasa con las mujeres que además son trabajadoras y madres. Escuchar los testimonios de mis compañeras de Imagen Televisión me dio grandes motivos para amarlas y admirarlas.

Brisseida Moya, conductora del noticiero Imagen Noticias 5:30, no sólo se levanta todas las madrugadas para presentarse bella e informada; su otro mérito es maternar a distancia. Tres hijos la esperan cada fin de semana en Monterrey y, mientras que para otras personas el fin de semana es de “descanso”, para Bris significa volar a casa cada viernes, arreglar pendientes, preparar la semana escolar y regresar a la CDMX todos los domingos. ¡Qué esfuerzo!

Con quien tengo trato y cariño desde hace muchos años es con Anita la más bonita. Ana María Alvarado es mami de dos jóvenes guapérrimos y sus palabras sobre que “una es madre siempre, así sean mayores” habla de lo amorosa que es. Ella cuida mucho la privacidad de sus hijos y creo que eso también lo ha hecho muy bien. Yo le pido a Dios vivir para verlos crecer y generar recursos para siempre poner comida en la mesa, como lo ha hecho ella.

A Paulina Mercado se le inundaron los ojos cuando decretó que, si su hijo necesita un riñón, ella lo tiene listo y “casi casi empaquetado para él”. Me mordí la lengua para no romper en llanto. La anfitriona del programa, Fernanda Familiar, fue cálida y empática, cualidades que la han distinguido siempre; sin embargo, la reconocida periodista sacó una faceta de la manga: su maternidad. Madre soberana y proveedora; es decir, con o sin compañero, ella ha sido el sostén de sus hijos.

La imaginé regresando a casa luego de librar la batalla diaria de lograr su titularidad en un mundo de hombres, para componer, decidir, disponer, maternar, sostener y mantener. Qué fregona es Fernanda Familiar. Ella reveló un momento decisivo en su vida cuando extubó, es decir, suspendió la intubación de su bebita recién nacida. Sólo ella podía dar la orden y había un 50-50 de riesgo de supervivencia. Fernanda relató que ni su pareja ni el doctor, en ese momento, quisieron dar un consejo. Lo que ella comprendió en ese instante se me quedó tatuado en el corazón: “Una madre debe ser sorda”. Fernanda dejó de buscar consejos, sólo escuchó su instinto y la determinación que tomó salvó la vida de su niña.

Yo creo que ser mamá no debe romantizarse. Esa tarde escuché testimonios fuertes, crudos, nada que ver con una foto de Instagram o una rola de Timbiriche. Maternar es la encomienda más demandante que una mujer puede aceptar y cuando las mamás abrimos nuestro corazón entre nosotras, la circunstancia y el amor incondicional nos unifica.

Si nuestro enfoque del espectáculo llevara “perspectiva materna”, tal vez juzgaríamos menos y conciliaríamos más. Criticar a una Galilea Montijo o a una Isabel Madow porque no se ven con la misma talla que antes de parir sería inadecuado; la perspectiva materna normalizaría que las famosas lacten y se tomen su tiempo para verse y sentirse como una puérpera sin ser juzgadas por algo biológico y natural.

Con perspectiva materna, la “funa” no sería igual. Si Ninel Conde no habla de su hijo, ¿será que no tuvo el poder para pelear? Si la madre de Carolina Flores, la miss asesinada por la suegra, aún tiene comunicación con el esposo de su hija, ¿será que prioriza el contacto con su nieto por encima de su dolor de mamá? Y así, entre ejemplos devastadores, me podría seguir con Maribel Guardia, Imelda Tuñón, Marjorie de Sousa, Cazzu, Alejandra Guzmán y su madre, Silvia Pinal, por decir sólo algunas. Son madres que han sido criticadas por cientos de miles desde la comodidad del celular. Pero sus penas, sus razones y sus errores los han cargado ellas, y sólo ellas conocen el dolor de lo que públicamente se propaga como escándalo.

Pero en fin, ya hoy es 11 de mayo. Ni yo ni nadie promulgó la iniciativa de “perspectiva materna”, ni los regalos (si es que los hubo) vinieron con el ticket para cambio. Las mamás volvemos hoy al día a día real y ése inicia con platos sucios, carreritas a la escuela, idas al súper y, eso sí, amor, mucho amor, el de a de veras, el imperfecto, el que nos da felicidad y fuerza, el que nos tumba y nos levanta... el incondicional amor.

Hoy, como cada uno de los otros 364 días del año, ¡feliz día de los hijos!