Comunicación gubernamental
La mejor noticia del fin de año es que en México se está acabando la guerra. Desde hace casi un mes en que se dio el cambio de poder, hemos dejado de presenciar a diario las escenas sanguinarias y delincuenciales a las que el gobierno de Felipe Calderón nos tenía ...
La mejor noticia del fin de año es que en México se está acabando la guerra. Desde hace casi un mes en que se dio el cambio de poder, hemos dejado de presenciar a diario las escenas sanguinarias y delincuenciales a las que el gobierno de Felipe Calderón nos tenía acostumbrados y que se empecinaban en mostrarnos a través de los medios de comunicación. Independientemente del éxito o fracaso de las estrategias implementadas en los seis años anteriores, el ánimo colectivo se vio gravemente afectado por la simple razón de que nadie quiere vivir en una guerra y de eso se trataba la política de comunicación.
Uno de los graves errores del gobierno calderonista fue no darse cuenta de que al pretender cumplir con ese principio de garantizar la seguridad mediante actos valentones y sin un cálculo responsable de las consecuencias, lo único que lograba era enaltecer la violencia y con ello hacer vulnerables a un grueso importante de la población que nada tenía que ver con la criminalidad.
De ahí que una de las premisas en las políticas de seguridad del nuevo gobierno consiste en dar un viraje total a la política de comunicación y dejar de hacer apología de la delincuencia organizada.
Las nuevas medidas en materia de comunicación social de Peña Nieto no implican asumir que se haya acabado con el problema heredado del enorme poderío y capacidad de violencia que tienen los cárteles de la droga, ni tampoco su empeño por suplantar a la autoridad del Estado en determinados territorios. Pero lo que sí se ha logrado en estos últimos 25 días es que la percepción pública se vaya modificando y que se amplíe el abanico de temas públicos a otros aspectos de la vida nacional que ofrecen un horizonte optimista para la gran mayoría de ciudadanos que piensan que México es mucho más que un campo de guerra.
Esto también implica suspender la difusión pública de las imágenes y discursos que buscaban enaltecer las acciones de las instituciones de seguridad. Hay que recordar que durante el gobierno de Calderón no había acto en que no aprovechara la oportunidad para sacar el tema insignia de su gestión, que era la lucha anticrimen, ya fuera que se tratara de la inauguración de un hospital o de la entrega de premios a deportistas y artistas.
Otro aspecto importante que se ha modificado con el nuevo gobierno son las imágenes que veíamos a través de la televisión, que consistían en filas de delincuentes detenidos y expuestos ante los medios de comunicación con evidentes muestras de violencia por parte de las fuerzas de seguridad que los acompañaban.
Con esas acciones gubernamentales de humillación, era erróneo pensar que se lograría la inhibición de conductas delictivas. Por el contrario, lo único que se lograba era propiciar el círculo de violencia y enaltecer la sed de venganza y ajuste de cuentas de los criminales contra las autoridades. Ejemplo de ello es que producto de esa estrategia descerebrada de comunicación que buscaba todo el tiempo ufanarse, los criminales inventaron la propia que consistió en la colocación de las narcomantas con mensajes de venganza y víctimas como muestra.
Aquí es donde se evidenciaba la ignorancia e incompetencia de quienes tuvieron durante el sexenio anterior a su cargo la vocería en esta materia, así como de quienes diseñaban el discurso presidencial.
Dice el sociólogo Leonard W. Doob que la propaganda gubernamental debe evitar el efecto de la frustración o de generar ansiedad colectiva. Por el contrario, la comunicación oficial debe realizarse bajo una directriz que controle sus efectos y que busque impactar positivamente en el ánimo de la colectividad.
Esperemos que Peña Nieto vuelva a poner énfasis en la investidura presidencial, que es la de un jefe de Estado que le corresponde tomar decisiones y velar por todos los aspectos, problemas y sectores del país; en vez de la imagen del general que todos los días se dedicaba a darnos el parte de guerra.
*Abogado y ex titular de la Fepade
