Una cosa es un piropo y otra un taconazo.

Si a algo le tiene miedo un hombre es a una mujer que conteste

Las mujeres de México somos continuamente acosadas en las calles. ¿Quién no ha sentido nervios cuando tiene que pasar frente a un numeroso grupo de hombres?, ¿Quién no ha preferido cambiarse de banqueta con tal de evitar los molestos piropos y sonidos que, más que agradables, resultan agresivos?

Mi compañera Eva Villareal, colaboradora de ActitudFem, tiene un nuevo espacio que aplaudo llamado No quiero tu piropo, quiero tu respeto. Debo confesar que, al leerla, me sentí identificada y de acuerdo con sus comentarios.

Hace dos años hubo una obra frente al departamento en donde vivía. Cada día que sacaba a mi perro a pasear tenía que lidiar con los albañiles y obreros, que sin importar si salía en minifalda o en pijama de ositos, me gritaban un montón de cosas que nada más me hacían sentir mal. Tanto, que muchas veces cambiaba mi ruta con tal de no pasar por ahí y soportar sus insultos. Porque una cosa sí les voy a decir, Cirilos piropeadores en manada, las cosas que dicen nos agreden, nos hacen sentir mal y nunca, léanlo bien, nunca van a lograr que una mujer se volteé y les de su teléfono.

Si digo “en manada” es porque rara vez un hombre solo se atreve a decirte algo. Probablemente te mirará con esos ojos libidinosos-asquerosos que tampoco soportamos y con los que básicamente nos hacen sentir desnudas, pero no tienen los dos que se necesitan para gritarnos cosas. Si a algo le tiene miedo un hombre es a una mujer que conteste, por eso lidian con ello cuando están en manada, cuando, al no ser machos sino muchos, logran intimidar a la mujer, que prefiere huir antes de contestar.

Sus piropos son acoso sexual, entiéndanlo de una vez, y el hecho de fomentarlo y hacer parte de ello colabora en que alguna vez le pase a su madre, a su hermana o a sus hijas. ¿Les gustaría?, ¿les parecería lindo saber que mientras sus congéneres le gritan a sus familiares “mamacita, sabrosura, mira nada más esas piernas, zzzzzzz” etc., ellas se sienten miserables, invadidas y abusadas?

La cultura machista de nuestra sociedad ha avalado ese tipo de abusos porque nadie hace nada. ¿Sabían que en varios países eso califica para una demanda por abuso sexual en la que podrían dar hasta la cárcel? Por eso en esos países nadie te grita tonterías en la calle: ¡por miedo a la ley! Pero en nuestro país, que la ley es un albur y que nadie, absolutamente nadie, le tiene miedo a los castigos porque con una lana se los sacuden, todos proceden como se les da la gana.

Las autoridades tienen que tomar cartas en el asunto. El acoso sexual callejero es la antesala de muchas violaciones y desafortunadamente, algo de lo que somos víctimas todas las mujeres, sin importar talla, estatura o color de piel. Muchas veces no nos podemos defender por miedo; miedo a que ese “piropo” se convierta en una agresión física; miedo a que seamos uno más de esos casos que uno escucha por montones en las noticias. Miedo a que nos hagan daño sin nosotras haber hecho nada más que ser mujeres y caminar por la calle.

Aquí no hay “es que mira la falda que te pones” que valga, las mujeres tenemos que gozar a plenitud del derecho de vestirnos como se nos dé la gana sin pensar en los enfermos que no pueden controlar sus instintos animales y los dejan fluir a manera de palabras o de agresiones físicas.

Me uno a la campaña de Eva: No quiero tu piropo, quiero tu respeto: https://placer.actitudfem.com/no-quiero-tu-piropo-quiero-tu-respeto

                                    www.twitter.com/AlasdeOrquidea

                                    AlasdeOrquidea@gmail.com

                                    www.taconesycorbatas.com

                                    www.alasdeorquidea.com

                                    www.facebook.com/AlasdeOrquidea

                                                www.youtube.com/AlasdeOrquidea

Temas:

    X