Sexenio FCH: reprobado

La calificación del periodo presidencial tiene claroscuros y resulta un tema complejo y muchas veces injusto, ya que es inevitable caer en el juicio de valor a partir de las reflexiones individuales y a partir de los beneficios o perjuicios que cada quien recibió durante ...

La calificación del periodo presidencial tiene claroscuros y resulta un tema complejo y muchas veces injusto, ya que es inevitable caer en el juicio de valor a partir de las reflexiones individuales y a partir de los beneficios o perjuicios que cada quien recibió durante el sexenio.

De ahí que para lograr la objetividad en la evaluación de un sexenio es necesario analizar con rigor cada tema en particular, para saber si hubo avances o no, tomando en consideración las promesas de campaña que se hicieron antes de asumir el mandato.

Felipe Calderón, como Presidente de México, tuvo logros que sería mezquino no reconocerle. Sin embargo, por lo que principalmente la historia lo deberá juzgar es por lo que el propio mandatario escogió como tema insignia para legitimarse en el poder, con la mal llamada “guerra contra el crimen organizado”, misma que no figuraba en sus promesas de campaña.

En marzo de 2007 Calderón, en su papel de un general de guerra, nos presentó la Estrategia Integral de Prevención del Delito y Combate a la Delincuencia, la cual consistió en siete puntos. Veamos:

1. Alineación de capacidades del Estado. Este punto pretendía lograr una coordinación entre las distintas autoridades militares, de seguridad y de procuración de justicia en los tres niveles de gobierno. Durante todo el sexenio vimos permanentemente disputas entre las Fuerzas Armadas con las de seguridad, de éstas con la PGR y de todos con las autoridades estatales y municipales. La procuración de justicia a nivel federal no sólo no mejoró sino que mostró ineptitud y tomó un curso facciosos que acabó generando mucha mayor desconfianza a la sociedad.

2. Operación policial. Se trataba de tener capacidad para combatir a las estructuras criminales y lograr la recuperación territorial. Respecto de lo primero, es cierto que, como nunca en la historia del país, se apostó por crear, fortalecer y equipar a cuerpos de seguridad. De lo segundo, si bien se logró recuperar algunos centros urbanos muy afectados, como Ciudad Juárez y Tijuana, a la par se perdieron muchos más territorios de los que se ganaron: Tamaulipas, Nuevo León (Monterrey en particular), Sinaloa, Michoacán, Veracruz, Zacatecas, entre otros.

3. Prevención del delito. El plan apostaba por la reconstrucción del tejido social, reducir el consumo de drogas en la población y proteger los derechos humanos. La reconstrucción del tejido social no sólo no se logró sino que su deterioro aumentó considerablemente. El sexenio termina con casi 60 millones de pobres y la tasa de desempleo es de casi cinco por ciento. Por su parte, el aumento del consumo de droga aumentó 1.5% cada año y existen en curso alrededor de 34 mil quejas ante la CNDH contra funcionarios públicos federales por abusos, torturas, violaciones al debido proceso y desapariciones forzadas relacionadas con el combate de este gobierno a la delincuencia.

4. Desarrollo institucional. La inversión que se hizo en materia de seguridad fue de 320 mil millones de pesos, lo cual representó un aumento de 142 por ciento. Una buena parte de estos recursos fue destinada a infraestructura y fortalecimiento de las instituciones de seguridad e inteligencia. Desconocemos hasta hoy si ese gasto se ejerció de forma correcta, toda vez que hubo opacidad, pero lo que sí sabemos con certeza es que el uso de esos recursos no se ve reflejado en un país más seguro.

5. Sistema penitenciario. Lo dicen todo las fugas de reos de los últimos años: 130 de Piedras Negras, 30 en Apodaca (y masacre de otros 44) y 53 en Zacatecas, entre otros. También es revelador que de los ocho penales federales prometidos al inicio del sexenio sólo uno pudo ser inaugurado.

6. Combate a la corrupción. En estos años México descendió 28 puntos en el índice de percepción de la corrupción y pasó en la lista de la OCDE del lugar 72 (2007) al 34 (2011). Resulta curioso, además, que durante el sexenio ni un alto funcionario vinculado al círculo presidencial se vio involucrado en ilícitos de corrupción (¿será que no los hubo?).

7. Indicadores de medición. La difusión y el manejo de esta información fue caprichosa y tramposa. Desde hace casi dos años misteriosamente desapareció el reporte de cifras oficiales sobre la violencia desatada producto de la “guerra”, por lo que hoy en la sociedad existe una especulación que ronda entre los 60 mil y 80 mil homicidios en el sexenio.

La conclusión a todo esto es que el sexenio de FCH que hoy termina fracasó punto por punto en su principal apuesta, que era brindar seguridad a los mexicanos. En términos de una evaluación esto significaría sencillamente que está reprobado.

        *Abogado y ex titular de la FEPADE

            jlvar.excelsior@gmail.com

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