Justicia para la perrita de Durango
No aceptamos argumentos débiles y fatuos como que los animales no tienen derechos.
¿Qué podemos esperar de un grupo de estudiantes que matan a machetazos a un inocente animal? Díganme, por favor, qué tipo de bien creemos que puedan aportar a nuestro mundo unas personas que tienen la sangre fría de asesinar a un animal solamente por la pura sed de violencia. ¿Picardías de Durango? ¡Vaya picardías! Pretender que nos hagamos de la vista gorda y que dejemos pasar sin ningún tipo de castigo a estas bestias que forman parte de la juventud y que más adelante “se harán cargo del país”, ¡bah!
Una gran parte de los peores asesinos en serie, violadores y torturadores de los expedientes del FBI comenzaron atentando contra animales en su juventud. ¿Vamos a quedarnos callados aceptando que este tipo de escoria inhumana divague por las calles de nuestro país, en donde fácilmente mañana se topan con el hijo de alguno de nosotros y lo agarran también a machetazos porque ya con un perro no es suficiente el rush de adrenalina?
Así como en el caso de la osezna de Coahuila, las autoridades de Durango tienen que mover sus fichas y comenzar a poner en su lugar a los causantes de la muerte cruel de este animal. Ya no aceptamos argumentos débiles y fatuos como que “los animales no tienen derechos”; la indignación de la gente tiene que ser satisfecha con un castigo para los asesinos y torturadores, con la instauración, de una vez por todas, de las leyes pertinentes que protejan a los animales en la legislación mexicana.
Hoy escribo esto con el corazón en mis manos, sin saber de qué palabras echar mano para ser escuchada, para unirme a las voces de los que buscamos justicia para los animales. Nuestro país no se puede quedar en el triste subdesarrollo de las sociedades que aún no respetan la vida misma, sin importar de quién sea; toda ella merece respeto y todo ser en este planeta debe de gozar del derecho a vivir sin miedo a ser blanco de los humanos, que nos repartimos los derechos según nuestra conveniencia.
Si no somos capaces de limpiar las calles de criaturas desamparadas, por lo menos otorguémosles la tranquilidad de vivir en un entorno en el que si alguien decide hacerles daño deba de pensarlo tres veces so pena de pagar por sus actos. No podemos seguir revolcándonos en la barbarie y hacernos los de la vista gorda porque “hay cosas más importantes que legislar” o “problemas mayores a los cuales poner atención” ¡Despertemos de una vez! La violencia en cualquiera de sus formas es la que provoca que surjan esos problemas mayores que resolver. No tengamos tolerancia ante ningún tipo de violencia y nuestra sociedad tomará otro rumbo.
Si educamos a nuestros niños desde pequeños, si les enseñamos a tratar a los animales con dignidad —sin importar que nos gusten o no—, si no permitimos que desquiten sus rabias y frustraciones con los animales de compañía, estamos blindando a nuestra sociedad para que no existan más criminales, más asesinos que después no sepan diferenciar entre patear un perro o asesinar a una mujer.
Si algo positivo aportan las redes sociales es el poder de hablar, de publicar, de divulgar y por medio de ello hacernos sentir. Por favor, tómense un minuto de su tiempo y entren a esta dirección web en donde podrán firmar y aportar a que se llegue a la meta de juntar las cinco mil firmas que necesitamos para que las autoridades nos escuchen:
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