Chavela Vargas
Nuestra Macorina! ¡Nuestra Chavela Vargas! Qué mujer más fuerte y entregada a su pasión, que siempre fue la música, y se lo digo en presente porque ella misma lo ha dicho: los “chamanes” no mueren, simplemente trascienden y continúan en todos los planos. Ella ...
Nuestra Macorina! ¡Nuestra Chavela Vargas! Qué mujer más fuerte y entregada a su pasión, que siempre fue la música, y se lo digo en presente porque ella misma lo ha dicho: los “chamanes” no mueren, simplemente trascienden y continúan en todos los planos. Ella puede estar aquí o bien en el viaje eterno, pero siempre apasionada por la magia, la misma que ella nos ha transmitido desde siempre a través de su música, su manera de interpretar, tan peculiar y atractiva, diferente y llegadora. Su voz aguardientosa, única e inolvidable. Siempre quise entrevistarla pero nunca se me dio, a pesar de que la tuve varias veces frente a mí; solamente la saludé y punto. Pero con esos saludos me quedo más que complacido, porque pude sentir su energía, su fuerza y también vibrar a ese personaje luchador e incansable. Chavela fue intensa, guerrera, luchadora por las causas en las que creyó y lo pudimos ver: desde que llegó a la Ciudad de México a la edad de 17 años, le valió y se puso a cantar en las calles temas rancheros, así como lo oye usted. ¿Por qué se lo digo con espanto? Por la simple razón de que en esos tiempos no era bien visto que una mujer cantara temas rancheros que iban dirigidos al amor y desamor de las mujeres, así que no estaba bien que una mujer lo hiciera y menos en ranchero, que era exclusivo de los hombres. Pues a ella le importaron poco los tabúes y lo hizo. Eso le valió que muchos se fijaran en ella y la llamaran. Es más, en una ocasión alguien le fue con el chisme al compositor José Alfredo Jiménez, de que una mujer interpretaba sus canciones, y éste preguntó: “¿Y qué tal lo hace?”, “Pues bien”, le respondieron, y de ahí quiso conocerla. En ese momento se forjó una gran amistad que no los separaría nunca. Ello le valió también incursionar en el cine y en el mundo del disco, grabando alrededor de 30. Me encanta el sentimiento con el que interpretaba Piensa en mí, Volver, volver, El andariego y, la mejor, Macorina, que fue su fuerte. ¡Wow! Y cómo olvidar Luz de luna y La llorona, entre muchas más. Cabe destacar que aunque se le veía dura de carácter en las entrevistas, un poco déspota y contestona, era todo lo contrario: era una persona simple, sencilla y amable; amante de la vida y la naturaleza. Hace algunos años se fue a vivir a las faldas del Tepozteco, en Morelos, en donde todas las mañanas platicaba con este cerro que tiene una energía excepcional. La vida de la originaria de Costa Rica, pero nacionalizada mexicana, fue de dar envidia, fue de esas formas de vivir la vida sin que ésta te viva. Su fuerza y su pureza la hicieron tener amigos en todos los niveles, como Miguel Bosé, quien en cuanto llegó hace unos días a México lo primero que hizo fue ir a visitarla. Otro quien diario le llamaba era el cineasta español Pedro Almodóvar. Chavela Vargas fue una trabajadora: a principios de este año presentó su más reciente producción titulada Luna grande, en el que revivió algunos poemas de su autor favorito, Federico García Lorca, y también incluyó algunos de sus éxitos. Con ese pretexto se fue a Madrid a promocionar y hacer presentaciones de su último disco, pero su salud no aguantó, se cansó y tuvo que ser internada en un hospital. Sin embargo, Chavela dijo “yo aquí no me muero, si muero deberá de ser en México”. Así que tomó el avión y regresó a nuestro país para estar en paz y con su gente, porque su finalidad era la de “trascender” porque es una chamana. Este artículo es un escrito hacia esta persona, tan querida por mí como por mucha gente. Quiero decirles que esté o no físicamente entre nosotros, siempre será un personaje que tendremos en nuestros sentimientos, recuerdos y corazones, porque definitivamente se ganó el corazón no sólo de México sino de muchas partes del mundo y también la amistad de grandes personajes de todos los círculos sociales. ¡Esa fue mi Macorina, mi querida Chavela Vargas, la fuerte, la grande, la invencible! ¡Única y sensacional!
Nos leemos el próximo miércoles. ¡Que tengan un feliz fin de semana!
