20 años y, ahora sí ya viene
- El sector de mensajería y paquetería representa 1% del PIB y concentra a mil 300 empresas de origen nacional y extranjero; pero carece de reglamentos.
La mensajería y paquetería aérea se mantiene en stand by desde hace 20 años, provocando el declive del sector nacional y a la vez se abre más a las firmas extranjeras.
Con este panorama concluirá el sexenio de Felipe Calderón en torno al sector, que representa 1% del PIB y concentra mil 300 empresas mexicanas y extranjeras, aunque son menos de diez las que más atienden la demanda de territorio nacional.
Claro, sin considerar que en esta industria existen más de 100 mil personas-camión, que tienen que lidiar con la falta de aerolíneas y vuelos, y con los altos precios del petróleo que mueven sus operaciones de frente a costos no previstos, mismos que comienzan a declinar o a generar una guerra tarifaria.
Por si fuera poco, desde hace 20 años se encuentran impulsando la aplicación con reglamento de la Ley de Caminos y Puentes (1993), en especial el artículo 86 que habla de la industria de mensajería y paquetería. Sin que haya resultados tangibles.
Sólo se escucha decir, “ya merito”. La SCT, al mando de Dionisio Pérez-Jácome, ha mantenido un ánimo positivo de sacar adelante el reglamento que dará certeza jurídica a la mensajería y paquetería, al delimitar el mercado potencial y diferenciarlo con respecto al de la industria de carga, y así se han pasado los años.
A decir de la AMPAQ, que preside Francisco Ramírez Nagaya, mientras no se le dé la importancia a esta industria, seguiremos viendo retroceder las operaciones dos puntos porcentuales de forma anual, afectando principalmente las operaciones internacionales, que están optando por un transporte marítimo o terrestre.
No hay nadie que supervise dicha subcontratación ni las operaciones de los jugadores, llámense nacionales o extranjeros.
Aunque las operaciones que más se han visto afectadas son las que se realizan en las panzas de los aviones, mientras que firmas que tienen su flotilla aérea, como Estafeta, al mando de Ingo Babrikowski, han tenido que establecer estrategias administrativas para mantener su nivel de viajes sin que afecte la caída en la carga aérea.
En fin, será que ahora sí se podrá definir qué es mensajería, paquetería y carga; el volumen y tamaño de los camiones de cada sector.
O se darán largas y largas hasta que se termine con el sector nacional. La realidad es que se necesitan tomar medidas drásticas y de fondo, dado que este sector es uno de los que ya viola formas y normas de los acuerdos comerciales que México ha firmado, por lo menos con Estados Unidos y Canadá.
Así que no habrá que perder de vista los pasos que se den en torno a este gremio, que siempre ha pedido se establezca certeza jurídica y se den a conocer las reglas del juego conforme a la actualidad, y no en pro de un esquema de mensajería gubernamental que no termina de renovarse.
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