Sector aeronáutico está reprobado
La desaparición de Aerocalifornia es un enigma, mientras que la de Mexicana sigue prolongándose, lo que nunca se había visto.
Si tuviéramos que calificar el comportamiento del sector aeronáutico en el sexenio de Felipe Calderón, tendríamos que decir que salió reprobada.
Comenzando por la caída en pasajeros, de 60 millones que había en 2007 a 48 millones en este 2012.
No obstante, para el especialista Simón García, el retroceso más importante del sector es la desaparición de la aerolínea pionera, Mexicana de Aviación, y Aerocalifornia, que ya tenía un cuarto de siglo operando.
Dado que ello provocó el declive de casi diez millones de pasajeros que se dejaron de atender, afectando tanto al sector turístico como al de negocios.
Siendo la desaparición de Aerocalifornia un enigma, mientras que la de Mexicana sigue prolongándose lo que nunca se había visto. Es decir, poco más de dos años sin que haya carpetazo ni retome el vuelo, aunque sea a un cuarto de su tamaño.
Ni qué decir de la industria de carga que simplemente lleva 20 años estática, y que maneja 600 mil toneladas anuales, sin que haya más sorpresas.
Debido a la falta de una estructura que permita menor burocracia y una mayor estrategia aduanal, infraestructura terrestre y aérea.
Aunque ni siquiera en el sexenio que está por comenzar se podría recuperar el sector, cuya flota se contrajo de 367 aviones a 297, lo cual afecta, si consideramos que tan sólo una aerolínea norteamericana cuenta con 800 aviones en promedio.
La fuerza laboral de este sector también se vio afectada, al pasar de 26 mil empleos a sólo 16 mil.
En fin, la medicina de este gremio es más que sabida y tan planteada por especialistas, empresarios y cadena productiva que no sabemos si no se quiere o bien, el costo político es muy caro.
Lo cierto es que la creación de una política aeronáutica es inminente, la cual genere una industria interregional, con aviones más pequeños, que no sólo atiendan las 12 rutas más importantes de México, sino que se comience a fortalecer una verdadera interconexión.
Debe evitarse que en una crisis, sea este paso, el desarrollo de las rutas interregionales desaparezcan como un proceso de ahorro de costos.
No obstante, que haya un mayor compromiso de las autoridades, llámese SCT, al mando de Dionisio Pérez-Jacome; ASA, que comanda Gilberto López Meyer; ASPA, bajo la dirección de Fernando Perfecto, e incluso dependencias como el SAT, que encabeza Alfredo Gutiérrez a fin de que la burocracia disminuya, la infraestructura aduanal sea más ágil y segura, y que la labor de las dependencias pilares no sólo se limite a hacer lo que se pueda, como ha sucedido, sino a establecer bases sólidas que permitan el desarrollo sostenido y certero de nuevos jugadores.
Tanto en el territorio comercial como de carga, no es posible que este último segmento industrial se mantenga sin cambios desde hace 20 años, dejando al mercado en manos extranjeras, porque en el territorio nacional se hace lo básico.
