El costo laboral

- Hay que evitar que la reforma laboral anule la estabilidad en el empleo y, a su vez, los esquemas de empleos a prueba y de capacitación inicial.

Aunque el costo de una reforma laboral es por demás importante, los beneficios serán aún más, de ahí que al parecer será aprobada antes de que entre el próximo gobierno, pero la realidad es que la moneda está en el aire.

Por lo pronto, esta reforma se considera agresiva para los trabajadores, porque no toca los problemas de productividad en México que son las mafias sindicales, aunado a ello no se considera el rubro de prestaciones de carácter social, que en países como China, impactan a unas 350 millones de personas. Donde la alimentación y el seguro social universal son puntos obligatorios, que otorgan las empresas a los trabajadores.

Y esos puntos se han visto endebles en el territorio nacional, ya que los programas han sido fallidos.

Todo parece indicar que entre los “peros” o los puntos a resaltar está el evitar que la reforma anule por completo la estabilidad en el empleo y, a su vez, los esquemas de empleos a prueba, de capacitación inicial y de labores discontinuas sean herramientas que se compensen con capacitación y salario, sin caer en jornadas fuera de control.

Esto con el fin de que cualquier reforma a la Ley Federal del Trabajo no pueda tocar los derechos adquiridos con la población, su aplicación será para las futuras generaciones.

En cuanto al tema de los contratos con mayor flexibilidad, los tiempos indeterminados o cortos, hay mucho por hacer y detallar. España podría ser un ejemplo de lo que se puede, debe y no se debe hacer.

España con su reforma laboral buscó hacer menos costosos los despidos. El incentivo para contratar una persona es hacer números y ver los riesgos.

La reforma apoyaría a todos aquellos jóvenes que no encuentran empleo, se incorporan a la fuerza productividad y el único trabajo que consiguen es en el subempleo.

Una reforma buscaría incorporar a toda esta fuerza de trabajo. Además, para una empresa, una persona productiva no puede ser despedida y la reforma busca la flexibilización de contratos y despidos. Así que lo ideal sería un sistema que impulse las contrataciones.

No hay que olvidar que el desempleo actual es de 5.01%, según informes de la OCDE, lo cual implica una tasa superior a la cifra que se registró en el sexenio de Vicente Fox Quesada, y ni qué hablar de los periodos de López Mateos o Gustavo Díaz Ordaz, cuyos números no llegaban a tres por ciento.

De ahí que es urgente una reforma laboral, sí, pero también que tenga un objetivo claro y que los puntos no queden a medias; de lo contrario podría ser contraproducente un supuesto avance.

Así que no habrá que perder de vista los pasos que den el Congreso y las autoridades en este cierre de año.

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