Impresiones de España
- No sé ustedes, pero yo me encuentro muy confuso y las noticias y lecturas en periódicos y revistas no hacen más que agravar mis dudas.

Salo Grabinsky
Del verbo emprender
Cuando lean este artículo, amigos emprendedores, estaré por el Viejo Continente, en especial España, para tomar vacaciones y de paso ver de primera mano la situación real en ese tan querido país, ahora envuelto en una seria crisis.
No sé ustedes, pero yo me encuentro muy confuso y las noticias y lecturas en periódicos y revistas no hacen más que agravar mis dudas. Por un lado leo del enorme paro o desempleo que existe ya hace varios años, rondando a la ¡cuarta! parte de la población, principalmente los jóvenes. También el lío inmobiliario que mantiene cientos de miles de casas y departamentos vacíos y sin posibilidades a corto plazo de ser adquiridos, principalmente en la zona turística, como casas de fin de semana. Hay historias de familias jóvenes o adultos mayores desalojados de sus casas por no tener para pagar la hipoteca y otras de profesionistas emigrando a los pocos lugares donde se les puede dar un trabajo mejor remunerado.
Por otra parte, fuera de los “indignados” de mayo de 2011 y los mineros asturianos que marchan para protestar a Madrid, parece que la situación está calmada. Quiero tratar de averiguar si la crisis de falta de ingresos y trabajo de millones no afecta a los desempleados y sus familias en su supervivencia básica, con ayuda familiar y de amigos o por el seguro de desempleo vigente, pero que debe llegar a un fin en unos meses.
Las empresas familiares en España han tenido un auge en las últimas décadas con la democracia, la entrada de ese país a la Comunidad Europea y la incorporación de la moneda euro en vez de la peseta. Los institutos, universidades y organizaciones de apoyo a los negocios familiares proliferaron para envidia de un servidor, ya que en México se ha avanzado poco a pesar de haber millones de empresas familiares urgidas de capacitación, apoyo, financiamiento y asesoría para sobrevivir, sin contar buscar la reducción de trámites y cargas fiscales.
Volviendo al tema, hablaré a mis colegas españoles para que me den, de primera mano, su impresión de la verdadera situación de los negocios familiares, y sobre todo del grado de crisis a la que se enfrentan y las posibles alternativas a corto y mediano plazo que tienen. Va a estar muy interesante.
Como sabemos, Europa está, salvo por algunos países, en recesión y con graves problemas de ajuste financiero. Muchos gastaron excesivamente y por arriba de sus posibilidades de pago por la generación de ingresos fiscales, divisas, etc. y eso se agudizó notablemente desde 2008.
A primera vista, el Viejo Continente tiene la riqueza, industrialización y educación de sus habitantes para salir adelante, pero no todo es parejo dentro de los que conforman la Comunidad Europea, algo similar a lo que pasa en las familias dueñas de empresas. No voy a señalar culpables o inocentes, porque sería generalizar y los periódicos y noticiarios se encargan de darnos información a niveles de saturación. Lo que sí quisiera es preguntar a mis amigos y a otros empresarios: ¿qué falló en el pasado? ¿Cómo están lidiando con sus operaciones y dinámica familiares para ir superando la crisis? ¿Cuáles son las perspectivas a mediano plazo para ellos y sus familias? Tan sencillas (o complicadas de contestar) son mis preguntas.
Nosotros somos expertos en lidiar con las crisis de las últimas décadas (hiperinflación, recesión, devaluaciones y el aumento de la inseguridad y el crimen), así que será interesante compartir experiencias.
Por lo pronto, les deseo unas tranquilas vacaciones y a seguir jalando la carreta, amigos. Seguiremos informando.