Los spots que se bajaron

Si algo nos deja esta contienda presidencial, regulada por el Cofipe tras las reformas de 2007 y 2008, es que la guerra sucia no murió. Pese a lo dictado por la ley, la campaña negra se hizo presente en las pantallas de televisión

Hoy que estamos en la recta final de la campaña política para elegir Presidente de la República, considero relevante hablar de los spots negativos, algunos de los cuales han sido retirados  “del aire”.

Con las reformas electorales de hace unos años, el tema de que sólo el IFE está facultado para distribuir y contratar los tiempos en medios de comunicación (radio y televisión) pasó a segundo término. La atención se centró en que dicho instituto pautaría la propaganda electoral.

La normatividad aplicada, por primera vez a campañas presidenciales, causó expectativa entre quienes nos dedicamos al análisis, por lo que algunos nos preguntamos si esto sería el fin de la “guerra sucia”. La respuesta claramente fue un no, pues el IFE autorizó la transmisión de spots negativos, mismos que causaron quejas y, tras denuncias, se tuvieron que bajar. El proceso comenzó así:

Aunque el artículo 342 del Cofipe prohíbe difundir propaganda electoral que contenga calumnias o denigre a las personas, las campañas negras no murieron.  Los ciudadanos otra vez pudimos ver spots electorales, donde los candidatos apostaron más al desprestigio del contrario que a propuestas propias.

Esto llevó a quejas y denuncias por parte de los partidos políticos o  de ciudadanos sobre spots políticos. Denuncias que tras extensas discusiones causaron opiniones divididas entre miembros del IFE.

Desde inicios de la contienda, el PAN emitió anuncios acusando a Enrique Peña Nieto. Los mensajes fueron transmitidos de acuerdo con los tiempos del Estado en cadena nacional.

La repuesta del agraviado fue denunciar el spot como una falsedad y quejarse ante el IFE para exigir que se retirara del aire pero, tras un proceso de diez horas, la Comisión de Quejas y Denuncias del IFE resolvió que el anuncio Peña no Cumple seguiría difundiéndose.

Con ello se dejó entrever que la ley quedó ceñida a un proceso de interpretación ríspida, como en el caso específico de los spots del PAN en contra de Peña Nieto, donde se tuvo una decisión dividida: dos de tres consejeros del IFE —miembros de la Comisión de Quejas y Denuncias— consideraron que en el contenido del anuncio no se habla de injurias ni de mentiras, sino de datos precisos.

Ante esto, la respuesta del candidato presidencial por la coalición Compromiso por México y de su equipo fue hacer un paréntesis en su campaña ya diseñada. No se quedaron callados y respondieron.

Al ser puntero en encuestas pudo optar por quedarse callado, omitir el ataque y seguir su estrategia; sin embargo, como lo hiciera Obama en su campaña presidencial de 2008, el candidato del PRI-PVEM abrió un sitio en internet donde señalaba cada uno de sus compromisos cumplidos de manera puntual e incluyó en sus spots un mensaje, en el cual les decía que él no dividiría a México y que es un hombre que cumple.

El IFE decidió que el spot negativo del PAN llamado La verdad no divide incumplía la ley y aplicó una sanción económica al partido blanquiazul, multa que el TEPJF  retiró. ¿Contradicción o interpretación?

La campaña negra continuó con ataques hacia otro candidato, ahora fue contra Andrés Manuel López Obrador. En diferentes emisiones se recordó un pasado con malos referentes del representante de la coalición Movimiento Progresista.

En un anuncio se editó su discurso para hacerlo ver agresivo, otro recuerda el plantón de Reforma y el último, titulado “charolazo”, reproduce la junta para recabar fondos en el que lo comparan con el episodio donde Bejarano llena un portafolio de billetes.

Sobre estos anuncios, la Comisión de Quejas y Denuncias del IFE decidió sacar del aire dos de ellos. El primero fue el que reproduce el discurso de AMLO, con el argumento de considerarlo calumnioso, ya que el discurso se sacó de contexto.

El otro fue el del “charolazo”, no por la petición que hiciera el PRD, sino porque el primo de Santiago Creel, Luis Javier Creel —quien apareció en el video— argumentó que su imagen se dañaba al comparar el caso con lo que hizo Bejarano.

El candidato, que en 2006  fue acusado de ser “un peligro para México” y que desconocía la legitimidad de los resultados electorales, hoy agradece el trabajo del IFE. ¿Será porque la decisión lo beneficia? ¿En realidad favorece que de los diferentes spots en los que se habla de él, sólo hayan bajado dos? ¿AMLO, al igual que Peña, estará pensando en responder a los ataques?

Si algo nos deja esta contienda presidencial, regulada por el Cofipe tras las importantes reformas de 2007 y 2008, es que la guerra sucia no murió. Pese a lo dictado por la ley, la campaña negra se hizo presente en las pantallas de televisión.

Los contrincantes pudieron apreciar una cosa que va más allá de los vacíos legales y la capacidad de darle la vuelta a la ley. Lo que esta campaña presidencial nos deja como lección es que la garantía del IFE de regular los espacios proporcionados a los partidos políticos para sus spots posibilita saber quién lanzó el ataque y, con ello, se puede replicar con argumentos o denuncias.

La diferencia del actual proceso de campaña política al de 2006 es que hoy nadie puede contratar tiempo aire en medios de comunicación, lo que dota al IFE de capacidad para señalar al emisor de un mensaje y actuar como regulador, más que como un ente de censura.

Definitivamente es mucho lo que tenemos que avanzar todavía en materia de comunicación política en campañas.

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