Después de Lucía, en Cannes

CANNES, Francia.– Una persona directamente relacionada con el mundo de la aviación comercial me ha comentado la forma tan definitiva en la que el ataque a las Torres Gemelas del WTC en Nueva York cambió las reglas del juego en esa industria a nivel mundial. Cierto, ...

CANNES, Francia.– Una persona directamente relacionada con el mundo de la aviación comercial me ha comentado la forma tan definitiva en la que el ataque a las Torres Gemelas del WTC en Nueva York cambió las reglas del juego en esa industria a nivel mundial.

Cierto, afectó muchas cosas de nuestra vida cotidiana, no sólo la implementación de medidas de seguridad en aeropuertos sino en eventos como este Festival de Cine en Cannes en el que la logística y la organización con todo y la experiencia y las buenas intenciones se ven rebasadas por la necesidad de aplicar protocolos que entorpecen el buen funcionamiento

de los eventos.

Los filtros de seguridad están en todas las puertas de entrada del gigantesco Palais de Festival; se proyectan algunos cientos de películas y las filas son largas y avanzan lentamente porque se hacen estrechos embudos en los que de dos en dos se revisan bolsas, mochilas y paquetes y se aplican detectores exactamente igual que en los aeropuertos.

El domingo pasado para el acceso a la película de Michael Haneke, Amour, una de las más esperadas del Festival, los guardias enfrentaron un conato de motín de periodistas que tenían más de una hora formados en el frío y la lluvia con la película a punto de empezar y que pasaban solamente por un pasillo estrecho y con la consiguiente revisión. En efecto, nada es igual después del 11 de septiembre de 2001.

Y hablando de películas, es precisamente la del cineasta austriaco Michael Haneke una de las que más interés ha generado en la competencia oficial, pues el director ya ganó la Palma de Oro como director por La pianista, y La cinta blanca como Mejor Película en Cannes en 2009 y que estuviera nominada al Oscar como Mejor Película extranjera con una sobrecogedora metáfora sobre el ascenso de la alemania nazi.

Las puestas en escena de Haneke son austeras, a veces descarnadas y profundamente realistas. No da tregua en sus retratos de la condición humana; nos deja con un hueco en el estómago y hasta cierta sensación de angustia. Haneke no exagera la realidad, la recrea como una copia al carbón.

Tal vez eso es lo que hace dolorosa Amour-Amor título que no puede estar mejor seleccionado y que se presenta en la competencia oficial con un relato sobre dos ancianos, Georges y Anne, enormes Jean Louis Trintignant y Emmanuelle Riva que en la pantalla son una pareja que pasan de los 80 años, llevan juntos casi 60, se aman, se prodigan, tienen todavía arrestos para disfrutar cosas bellas de la vida. Ambos fueron maestros de piano, leen mucho, escuchan buena música. El departamento en que viven es otro personaje de la película, pues nos habla del pasado exquisito de esta pareja, sin grandes lujos, pero refinado, de buen gusto, antiguo, pero confortable.

Las vidas de Georges y Anne se trastornan cuando ella sufre un ataque con el que se inicia su declive y la prueba más dura de su vida como pareja.

Amor es una bella película que plantea una historia sobre la realidad de la condición humana, cruda como la vida misma, sin contemplaciones ni adornos, sólo el amor en su forma más pura, la compasión.

En la sección Una Cierta Mirada destacó la cinta mexicana Después de Lucía una historia impactante de Michel Franco, en proceso de maduración desde Daniel y Ana, que ahora presenta un relato sobre el recientemente llamado bullying como lo vive una niña de escasos 14 años, espléndida Tessa Norvind. Con planos largos, lentos e insidiosos silencios se va construyendo el ambiente opresivo que envuelve a Alejandra; Franco es sutil pero implacable con su personaje y con el espectador que está totalmente atrapado en el pozo por el que ella se va perdiendo.

El drama de Alejandra pone el dedo en la llaga de la descomposición familiar y social del mundo contemporáneo de los niños y adolescentes que usan la violencia y agresión, por un lado, y el silencio y la sumisión por otro, como un foco rojo que habla de sus vacíos, sus carencias y sobre todo de su dolorosa soledad.

Después de Lucía es una película que sacudirá a los adolescentes pero más aún a sus padres y maestros.

Recuerde el título, Después de Lucía.

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