Edad adulta

- Los 40 años de antes equivalen a los 60 actuales, ya que la vitalidad de muchas personas de esta edad es igual a la de alguien en plenitud.

En un artículo reciente del Globe and Mail, periódico canadiense, el tema fue muy sugerente, ya que se trata de la “nueva” edad adulta. En pocas palabras, el autor dice que los 75 años son equivalentes a los 65 de hace unas décadas, cuando los que llegaban a esa fecha eran considerados unos ancianos. Es más, la edad esperada del hombre en Canadá a mediados del siglo XX era de 68 años, por lo que si se retiraba a los 65 su expectativa era de gozar su jubilación sólo tres años.

En la actualidad la cifra de vida es de 79 años (en México es de 77) pero la regla para pensionarse es a los 65 años, dándonos casi ¡15 años! de tiempo de descanso.

El resultado de esta longevidad-holganza en mucha gente es inesperado: Tienen miedo de que el tiempo libre excesivo, la falta de rutina y otros problemas emocionales como sentirse inútiles aceleren sus achaques y enfermedades mortales y de paso arruinen sus años dorados. Los que pueden, dueños de empresas familiares, posponen su salida o simplemente deciden quedarse en el negocio hasta el último momento.

Hay una gran diferencia entre empleados y funcionarios que sueñan con jubilarse de un trabajo enajenante, monótono, que los tiene atados a un escritorio o fábrica toda su vida. Los que gozan su labor, incluidos los retos y contingencias diarias, sienten que su trabajo está lejos de ser un castigo divino, sino más bien una necesidad que va más allá de lo económico.

Los cambios estructurales en este mundo, enfrentado a crisis, desempleo y nuevas tecnologías que reducen la labor del hombre, han agudizado el problema. Los sindicatos exigen menos horas de trabajo semanales y una edad de jubilación anticipada, incluso hasta de 55 años en países de Europa.

Esa tendencia se contrapone radicalmente a las cada vez mayores expectativas de vida del ser humano en países en desarrollo o avanzados. ¿Se pueden imaginar, amigos emprendedores, estar 20 o 30 años sin tener nada que hacer, incluso gozando de una pensión o ahorros adecuados? No sé ustedes, pero yo me subiría a las paredes y volvería locos a mis parientes.

Otra situación sobre este asunto es que ahora los 40 años de antes equivalen a los 60 actuales, ya que la vitalidad de muchas personas de esta edad madura, haciendo ejercicio, cuidando su salud, buscando retos intelectuales e incluso estudiando carreras es equivalente a la de un hombre o mujer en plenitud de facultades a la edad media del siglo pasado. Nosotros de niños veíamos a nuestros mayores de 70 años como viejitos, abuelitos a los que hay que cuidar y respetar porque ya “ van de salida” y esa percepción no es válida ahora para ese rango de 60-70 años de edad.

El tema es fascinante, lleno de facetas y potencial tanto para adaptarse como reducir conflictos dentro de las empresas y las familias dueñas.

Seguiremos en artículos próximos.

Felicidades a Jaime Grabinsky por su merecido premio como profesor distinguido de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

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