Un consejo financiero

-Es muy cierta la frase de una novela de Bashevis Singer, premio Nobelde literatura, y que dice así:

Frecuentemente me encuentro en los lugares menos pensados con frases célebres por la sabiduría que destilan.

La saqué de una novela de Bashevis Singer, premio Nobel de literatura, y dice así: “Haz cuentas o morirás en la miseria.”

Es tan cierta esa frase que quiero analizarla más profundamente. En la formación genética de muchos emprendedores (as) que conozco, en el afán de independizarse y crear emporios, olvidan asuntos tan importantes como el patrimonio y seguridad financieros de sus familias.

La tenacidad (obsesividad, diría yo) de un emprendedor es una característica que sirve para lograr a costa de muchos esfuerzos y penurias hacer que el proyecto de negocio se vuelva realidad y crezca sano. Para eso se toman riesgos sustanciales y deben estar atentos a no dejar hasta la camisa en ese proyecto. La juventud y falta de responsabilidades que implica no tener pareja, hijos o padres que mantener, permiten mayor libertad de acción y de riesgo calculado. Lo mismo si se tiene algún inversionista o socio con capital de aventura dispuesto a apostarle a esta empresa aún no creada.

Eso no quiere decir que haya un límite de edad y fuerzas para emprender. La edad está en el cerebro y deseos de crear así que seres de todo tipo, empiezan negocios diariamente y logran sus objetivos, a pesar del ambiente turbulento en que vivimos.

Es válido soñar con un negocio propio, pero también lo es hacer cuentas financieras para ver el efecto que este negocio pudiese tener en el patrimonio familiar. Este proceso debe darse de manera sistemática tratando de hacer proyecciones a mediano y largo plazos para asegurar la solidez personal y de la familia. Asimismo, los flujos financieros que va a necesitar el negocio para crecer sano.

Una variante importante es la de personas sin recursos de ningún tipo, que por razones imperiosas deciden trabajar por su cuenta ya que por edad y otras razones no consiguen empleo. Estos emprendedores por necesidad tienen que lograr sobrevivir y dar el sustento mínimo a sus familiares, y muchos no pasan de proveer lo básico y están siempre al día. Otros logran pasar esta barrera y empiezan a crear un patrimonio personal separado del negocio.

Es necesario que el emprendedor y su familia tengan una actitud razonada acerca de su presente y futuro financieros. Les recuerdo que los emprendedores NO tenemos un jefe, empresa o institución pública que nos asegure el sueldo y una pensión de por vida. Así lo escogimos y tenemos que planear de dónde vendrán los ingresos futuros y qué dejaremos a nuestra familia además de la empresa que, ellos decidirán, si continúan como sucesores o no.

Hagan cuentas frías, conservadoras para evaluar su patrimonio total, dándole valores menores a lo que ustedes quisieran (por ejemplo al vender un bien raíz pongan el precio más bajo que les diga un corredor y no sueñen en valuarlo más alto). Tampoco olviden que el mercado de inversiones en el mundo está en crisis desde 2008, éstas dejan pocos intereses y las bolsas se han comportado más erráticas que de costumbre. Los fraudes recientes han deteriorado las reservas de muchos amigos que se encuentran desprotegidos en su vejez. El panorama es difícil y no hay salida a corto plazo.

Finalmente, al hacer cuentas tienen que valorar lo que pueden recibir del negocio, pero más aún cuanto es el monto máximo que deben invertir en éste en un futuro, incluidos préstamos y obligaciones que requerirán de su aval o garantías. La prudencia y hacer cuentas son indispensables para evitar terminar en la miseria. ¡Un buen consejo!

*gzsalo@gmail.com

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