De familias a familias
- Estamos en pleno proceso de cambio y nadie sabe predecir qué es lo que va a suceder en el futuro, lo que hace del tema un reto fascinante.
Gracias por su interés y comentarios sobre este tema. Debo aclarar que no soy sicólogo o terapeuta aunque la gente me achaque el título. Por lo contrario, sugiero a muchos amigos asesorados que busquen ayuda emocional con gente preparada, incluyendo el apoyo espiritual. Pero lo que es un hecho es que esta revolución de cambios vertiginosos en el mundo ha creado un desajuste estructural en la institución familiar tradicional. En el artículo pasado hablamos de la migración hacia las ciudades o a otros países, de la disminución del tamaño y redes de apoyo tradicionales en toda Latinoamérica y formas nuevas de manejar los lazos afectivos. Estamos en pleno proceso de cambio y nadie sabe predecir qué es lo que va a suceder en el futuro, lo que hace del tema familiar un reto fascinante con múltiples implicaciones.
Otro fenómeno importante es el resquebrajamiento del modelo patriarcal de siglos que supeditaba a todos los miembros de una familia a las órdenes del padre o abuelo, las cuales eran finales sin derecho a réplica. Este modelo tenía variantes desde la dictadura absoluta hasta un patriarca (junto a la matriarca) benévolo y justo que aglutinaba a todos los miembros en una armonía aceptable para todos. Desgraciadamente, en este último caso, al fallecer los abuelos es difícil continuar con esa labor, pero el esfuerzo se debe hacer. Claro que un patriarca-déspota deja huellas y problemas a sus descendientes que también se pueden resolver con apoyo profesional.
La nueva red familiar es muy cambiante. Se ven en los mejores ejemplos a matrimonios que cuidan juntos a sus hijos, aportan por igual tiempo y recursos en dar a su núcleo el cariño y nivel de vida adecuados y planean para el futuro. La comunicación y un plan conjunto son vitales. Otras familias no logran ajustarse a la situación actual; quieren regresar a un pasado tanto económico como patriarcal que es inviable y eso causa enormes problemas. Un ejemplo que se vive actualmente en la frontera con Estados Unidos fue el de las jóvenes obreras en las maquiladoras, casi todas provenientes de un medio rural y con poca o nula educación de sus padres. Al volverse autosuficientes con su trabajo y mantener el hogar, ya que el padre no se logra emplear, estas mujeres desafían las órdenes y reglas del padre, ya que ellas son independientes. De paso se resquebraja profundamente el núcleo tradicional.
En las familias empresarias también se ha dado ese fenómeno, ya que los hijos y nietos(as) del patriarca no están por un lado dispuestos a sujetarse a la rígida disciplina y valores tradicionales y, con más educación y un mejor nivel de vida, buscan la independencia de muchas formas, tanto sanas como muy peligrosas (adicciones, buscar que los mantengan sin hacer el mínimo esfuerzo, juniors y rebelarse de manera destructiva contra sus padres y abuelos).
Sin llegar a ser moralista ni tratar de predicar con mis valores y código de conducta a los demás, sí considero que existe el peligro al pasar de la rigidez de la familia patriarcal y autocrática a un relajamiento en cuanto a los preceptos y educación que mantienen a una familia unida. Me refiero al descuido en las relaciones de cariño y respeto, la falta de comunicación abierta y el mal manejo de conflictos que pueden dar al traste con todos, incluido el negocio familiar. La flexibilidad y adaptarse a los cambios son elementos válidos en esta época pero no a costa de apatía, libertinaje y falta de un mínimo de reglas y valores absolutos para convivir y unirse como miembros del núcleo de seres queridos.
