La asesora
- Desgraciadamente, todavía hay un prejuicio masculino a que las mujeres tomen más responsabilidades en la empresa, ya que descuidarían su hogar.
Hace unos días celebramos a las mujeres en sus múltiples actividades y sus logros, que, aunque innegables, todavía están lejos de llegar a igualar a los de los varones. Tuve la oportunidad de dar una conferencia a miles de micro empresarias de todo el país, que han recibido apoyos y capacitación por parte del gobierno federal a través de Fonaes (Fondo Nacional de Apoyo para las Empresas de Solidaridad). Es muy emocionante ver sus esfuerzos por salir adelante.
Una amiga y asesorada a la que llamaré Mary, en una plática reciente se definió dentro de la empresa familiar que tiene con esposo e hijos como “la asesora”.
Antes de que le preguntara sobre este puesto, ella me definió sus actividades con mucho humor:
Lo que pasa es que todos me piden “haces ora esto, haces ora lo otro”.
Fuera de lo simpático de esta descripción, me puse a analizar el papel que juegan muchas mujeres miembros de familias dueñas de empresas y, a excepción de las directoras fundadoras de sus negocios, hay otras que realmente no tienen un puesto definido.
Sus parientes buscan áreas donde ellas ayuden sin hacer mucho ruido, otras llenan temporalmente vacantes y algunas trabajan en horarios o funciones que se adapten a su situación como madres o esposas.
Desgraciadamente, todavía hay un prejuicio masculino a que tomen mayores responsabilidades, ya que descuidarían a sus hijos, y a su hogar. Además, para qué “gastar” tiempo y recursos en capacitación ya que se van a casar y dejar el trabajo.
Excuso decirles que estoy completamente en contra de esta actitud, por ser obsoleta, discriminatoria y, obviamente, contraproducente. Me explico:
A.- En primer lugar el entorno cambió radicalmente. Es muy complicado, se requieren más y mejores personas de ambos sexos, para que aporten su capacidad y conocimientos a la empresa familiar. Está en juego la continuidad de ésta y, en general, la unión de la familia.
B.- Los tiempos actuales requieren que todos los miembros adultos apoyen con sus ingresos al gasto y ahorro familiar. El hombre solo ya no alcanza con su sueldo a cubrir las necesidades y dos o más fuentes de recursos son indispensables.
C.- Se ha comprobado que las mujeres están más interesadas en capacitarse y estudiar carreras, y para muestra vayan a universidades y vean el cambio en la proporción de estudiantes. Hay mayoría femenina en muchas profesiones y no se van a quedar en casa cuando pueden ayudar e incluso crear nuevos negocios.
D.- Finalmente, con los cambios de las estructuras familiares y redes de apoyo, las viudas, divorciadas y solteras ya no pueden depender sólo de sus parientes y tienen que generar recursos para sobrevivir. A sus hijos (as) les deben dar el ejemplo de ser personas productivas y, en lo posible, poder mantenerse por sí mismas. Dentro de la empresa de su familia éste puede ser un camino lógico.
Mi amiga Mary no es nada más “asesora” en el negocio, sino que en muchos casos debe ser tomada en cuenta y promovida a puestos importantes e incluso llegar a ser la sucesora dentro del negocio. Los tiempos lo requieren y se va a complicar más la situación en este mundo en crisis constantes.
La mujer, a su vez, debe analizar sus fuerzas, deseos y necesidades dentro del núcleo familiar, prepararse para ser tomada en cuenta en la empresa o, qué mejor, crear su propio negocio. Miles de mujeres lo hacen actualmente, benefician a su comunidad, al empleo y sustento de su hogar.
Recapitulando, las “asesoras” como Mary son un elemento más para lograr la profesionalización de negocios, por lo que es justo valorarlas y apoyar su educación y capacitación al igual que la de los varones.
