La burbuja China

- Se está creando un cisma entre las clases media y alta china y una gran mayoría pobre, un problema social contrario al ideal del Partido Comunista.

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Muchos países y consumidores somos dependientes de la inmensa fábrica mundial que es la China Popular. Su transformación de una sociedad rural, pobre y a punto de una hambruna motivó al estadista del siglo XX llamado Deng Xiao Ping a impulsar cambios sustanciales en ese país. Este hombre pequeño de estatura, sobreviviente de varias pugnas políticas, definió el futuro y lo guió a que fuese la potencia manufacturera y económica mundial creando áreas de desarrollo por las costas, aceptando la inversión extranjera y de paso actuó rápidamente para asegurar la alimentación del pueblo chino por medio de promoción a millones de microemprendedores campesinos. Eso sí, a costa de un férreo control político monopartidista y una visión nada ortodoxa, “comunista” en la retórica, pero totalmente capitalista o empresarial en esencia.

Los resultados los conocemos todos: No hay hogar, oficina o taller donde no existan varios productos hechos en China, dejando totalmente rezagados a Japón, los cuatro tigres asiáticos y a los europeos. Tal vez India va por un camino similar, pero todavía le falta. En un video australiano y en un artículo de mi amigo Luis Corral, resaltan varios hechos alarmantes de esta burbuja:

1.- Se están creando decenas de megaciudades anualmente para abastecer de habitación, servicios y trabajo a centenares de millones de personas que viven en condiciones deplorables.

2.- Sin embargo, en el documental se afirma que hay 60 y pico de millones de departamentos vacíos y con pocas posibilidades de ser adquiridos. ¿La causa? El salario promedio anual de un empleado chino es de seis mil dólares y asumiendo que esté casado, esto se duplica, pero un departamento pequeño cuesta entre 70 y 100 mil dólares o mucho más, dependiendo del lugar por lo que nadie puede pagarlos, ni aún con créditos blandos y a largo plazo.

3.- Se construyen oficinas, grandes centros comerciales y vialidades modernas en esas nuevas ciudades, pero no hay tiendas que aguanten la falta de consumidores y éstas permanecen vacías y deteriorándose. Cualquier desarrollador inmobiliario tendría pesadillas al no poder rentar sus locales.

4.- Una causa de este desenfrenado desarrollo inmobiliario es dar empleo en el área de la construcción a trabajadores que, obviamente, jamás podrán aspirar a adquirir lo que edificaron ni comprar en las tiendas de estos malls. Buenas intenciones, pero los resultados son alarmantes.

5.- Otra causa a evaluar es que el crecimiento de la construcción es un detonante de otras inversiones, además de que incrementa el Producto Interno Bruto, indispensable para el estatus de gran potencia que tanto orgullo (bien merecido en muchos casos) ostenta China en un mundo en recesión.

Se está creando un cisma entre las clases media y alta china, con acceso a las ventajas de los países desarrollados y que pueden pagar casas a precios alzados, y una gran mayoría de gente pobre que sigue viviendo hacinada y que es un peligroso problema social contrario al ideal del Partido Comunista Chino.

En México tenemos contrastes sociales que son indefendibles, pero aún con sus errores hay millones de personas que ya tienen micro-viviendas de todo tipo de calidad y servicios y se siguen construyendo. Falta mucho por hacer, pero el panorama ha cambiado.

Hay que analizar y comparar y al ver cifras macroeconómicas no caigamos en conclusiones que resultan ser falsas. Les recuerdo los casos de Grecia, España e Irlanda, ahora en profundas crisis.

*gzsalo@gmail.com

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