La sucesión... no presidencial

- Resulta que millones de negocios familiares fueron fundados con el boom económico, pero sus fundadores han tenido que dejar las riendas.

Salo Grabinsky

Salo Grabinsky

Del verbo emprender

Sin querer minimizar el cada vez más cálido proceso electoral previsto este año, tanto en México como en otros países, en especial Estados Unidos, me voy a enfocar en otros eventos que implican cambios fundamentales en las empresas y grupos familiares en todas partes.

Por si no lo saben, estamos a la mitad de un ciclo generacional inédito que empezó a fines del siglo pasado y terminará por ahí de 2025-2027. Resulta que millones de negocios de estructura familiar fueron fundados con el boom económico de los años de posguerra y sus fundadores fueron creciendo sus negocios y patrimonio pero, el inevitable ciclo de vida humano ha hecho que hayan tenido que dejar las riendas a sus sucesores, a la buena, a regañadientes o desgraciadamente con conflictos traumáticos y peligrosos para todos.

Lo que es un hecho es que en este período (1995-2025) todos los negocios fundados anteriormente a esas fechas van a cambiar de directivos y desgraciadamente hay muy poca preparación para enfrentar este proceso de manera profesional y humana.

La sucesión en cualquier empresa es un acto multidisciplinario y existe una mezcla de sicología, liderazgo y capacidad gerencial de los sucesores potenciales que la hace compleja. Si a eso le aunamos los distintos intereses de miembros de la familia en cuanto a sus derechos hereditarios y en general la dinámica que se da en las relaciones humanas, es un acto que nos pone a los asesores familiares y a los expertos en situaciones fiscales, patrimoniales y otras profesiones en contacto y complemento. A veces un buen sicólogo es muy útil.

Para aquellos que están en ese trance tan delicado les puedo sugerir que lo vean como un proceso normal, cíclico e irremediable. No existe ser humano que pueda perpetuarse en el poder indefinidamente. Soltar las riendas de una empresa, país o institución es doloroso y a veces el sentido de pérdida puede provocar depresión e incluso búsqueda de revancha. No lo manejen de manera visceral o idealista, sino con sentido común y de justicia, ya que al final de esta etapa todo se puede perder, desde la armonía y unidad familiar hasta empresas antes boyantes y rentables, sin contar con que el patrimonio personal se puede evaporar.

Les recomiendo a mis amigos lectores que vean la sucesión dentro de la empresa como una carrera de relevos, pero a mediano o largo plazos. Hay que tener siempre a corredores entrenándose y listos para empezar a moverse para tomar la estafeta en el momento adecuado. Es vital que ese cambio sea programado y en perfecta coordinación. Si el fundador o director no quiere soltar su estafeta (poder o puesto en la empresa) los corredores/sucesores se pueden cansar y dejar la carrera para buscar nuevas alternativas fuera. Por el contrario, si el fundador suelta demasiado pronto su mando, a la mejor todavía no hay corredores de su familia o ejecutivos listos para ocupar su puesto, por lo que al soltar la estafeta se crea un vacío de control y poder. Eso es, obviamente muy peligroso.

El proceso de sucesión es un elemento indispensable en la vida de cualquier empresa, familiar o no, y los dueños y sus socios y demás personas involucradas deben trabajar en esto de manera sana y coordinada.

Por cierto, en las democracias la sucesión se da por elecciones y la mayoría gana. y pone al presidente o primer ministro en su puesto por un tiempo determinado. En las empresas familiares esto no es igual, ya que el poder lo tiene el socio principal, fundador y puede ser desde dictatorial hasta benévolo.

Seguiremos hablando del tema.

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