¿Qué tan grave es el caso de Mexicana?

- El Poder Judicial ha mantenido vivo un proceso sin valor económico. Es decir, con argumentos legales sostienen algo que de hecho ya está muerto.

La quiebra de Mexicana es una historia que se inició desde el verano de 2010. Decidieron suspender sus operaciones y desde entonces no ha volado la aerolínea. Sin embargo, 20 meses después este caso sigue ocupando espacio en las noticias. Me parece patético.

Por lo mismo, no me voy a ocupar de comentar la coyuntura actual. Más bien quiero hacer unas reflexiones sobre lo que una situación de este tipo refleja sobre nuestro país.

En el momento que la administración tomó la decisión de suspender actividades mucha gente que tenía boletos para viajar se encontró con que había pagado y no le prestarían el servicio. Para ponerlo en claro: perdieron su dinero.

En la lista de damnificados hubo muchos otros: los empleados perdieron su fuente de trabajo, el fisco dejó de cobrar derechos e impuestos, y los consumidores tuvieron menos opciones a precios mayores.

Durante mucho tiempo, buena parte de la Terminal 1 del Aeropuerto de la Ciudad de México estuvo desierta.

Esto afectó a los locatarios que cerraron sus comercios. Queda claro que son procesos dolorosos, donde se socializan las pérdidas.

Lo anterior se da porque la actividad empresarial tiene riesgos. Normalmente la gente piensa que el empresario genera utilidades. Pero cuando un negocio no resulta viable, hay un momento donde el empresario decide dejar de operar y salir. Nadie está peleado con su dinero.

El cerrar un negocio es algo que está inmerso en la naturaleza de la operación empresarial. Por lo mismo, en la economía deben existir los mecanismos para resolver estas situaciones de la mejor manera. Es decir, con procesos eficientes que eviten mayores pérdidas de valor.

Cuando se entiende que no se deben mantener empresas insolventes, se diseñan marcos legales que establecen las condiciones que evitan que recursos se mantengan utilizándose en actividades que no generan valor.

Cuando no hay viabilidad lo más eficiente es que se asuman pérdidas y que se reutilicen los recursos en otras actividades productivas.

¿Qué nos pasa como país? El caso de Mexicana refleja que no se tiene la capacidad para poder procesar de manera eficiente a una empresa que no resulte viable.

En este caso el problema ha quedado flotando y no se tomaron las decisiones que eran importantes en su momento. Ante la inacción, cuando un acreedor decidió hacerse de activos fue un verdadero escándalo.

El servicio de transporte aéreo es de interés público. Sin embargo, se permitió durante meses que se redujera de manera significativa el número de vuelos, no asignando los espacios que tenía la aerolínea. En esa época realmente era un placer viajar desde el Aeropuerto de la Ciudad de México, porque las pistas no estaban saturadas.

El Poder Judicial ha mantenido vivo un proceso en el que ya no hay ningún tipo de valor económico. Es decir, con argumentos legales sostienen algo que de hecho ya está muerto en términos económicos.

Como economía esto refleja que no tenemos la capacidad para manejar empresas no viables. El costo de esto es pérdida de recursos para la sociedad. Es un problema estructural de la economía, no sabemos cómo hacerle para que las empresas quiebren.

Creo que el costo social actual es mucho mayor que lo que sucedió inicialmente. Además se dan señales a muchos factores de poder que no hay mecanismos de salida, por lo que se pueden aferrar a sus privilegios.

Para concluir qué tan grave es esto, presento una analogía: ¿qué le sucede a un cuerpo humano cuyo riñón no funciona adecuadamente? En el mejor de los casos, se enferma.

*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM

guillermo.zamarripa@itam.mx

Temas: