China, contrapeso global
-El gigante asiático está tomando un papel en el que se le ve muy fuerte y cada vez con mayor peso dentro del escenario internacional.
Antes de la caída del Muro de Berlín y la de la Unión Soviética, el mundo se podía conceptualizar con dos bloques en una “guerra fría”. El occidente, con Estados Unidos al frente, con un sistema capitalista basado en una economía de mercado; el bloque de países comunistas, con la Unión Soviética al mando, con economías centralmente planificadas.
El mundo se encuentra hoy en una etapa diferente. Todavía estamos en un equilibrio mundial donde existe un país dominante: Estados Unidos.
Durante estos años ha existido la duda de cuánto tiempo EU se mantendría como la figura dominante, sin un contrapeso. La dominancia se fundamentaba en su poder militar, en el tamaño y la fortaleza de su economía y en su dinamismo tecnológico.
Era muy probable que eventualmente se diera en el mundo una nueva dominancia compartida. Regresar a esta situación puede implicar múltiples equilibrios, ya que está en función de quién es el otro país y su visión.
Durante este tiempo han existido diferentes candidatos. Uno era la Unión Europea, que aunque económicamente podía llegar a serlo, la falta de integración política fue un impedimento. Hoy por la situación que atraviesan no son candidato.
Otro era Japón, país que al inicio de la década de los 90 se le veía como el gran estado emergente que podía llegar a tener una economía más grande que la de Estados Unidos. Hoy, con prácticamente dos décadas sin crecimiento, no son opción.
Finalmente, está China, país al que hace unos años se le veía como económicamente dinámico, pero no fuerte, y que algunos pensaban que podría tener dificultades políticas.
Hoy, el gigante asiático está tomando un papel en el escenario mundial en el que se le ve muy fuerte y cada vez con mayor peso en el escenario internacional. Lo que estamos viendo es cómo se está convirtiendo en el contrapeso. A continuación les presento varios ejemplos que muestran lo anterior.
En la cumbre sobre cambio climático en Copenhague 2009, China tuvo el peso para evitar que se dieran los acuerdos. De una propuesta de tratado, el resultado fue un documento de tres páginas para que los líderes “salvaran cara”. Dicho documento no tenía ningún objetivo de emisiones de países desarrollados, porque China no aceptó.
En una reunión de líderes del G20, hubo en encuentro de los líderes de China y Estados Unidos al que la gente le llamó el G2.
En el terreno económico, el argumento de que el yuan no se mantenga de manera artificial a un tipo de cambio que le dé una ventaja competitiva no ha prosperado. Estados Unidos y las naciones europeas no han podido lograr un acuerdo satisfactorio.
El principal inversionista con deuda del gobierno estadunidense es China. A este fenómeno de interrelación Nial Ferguson le llama “Chimérica”. El déficit comercial de EU tiene un espejo en la tenencia de deuda americana de los chinos.
Como principal acreedor de los estadunidenses tienen peso específico que muy probablemente influyó en que uno o más rescates a instituciones financieras tuvieron algún componente de que no se le podía incumplir al principal acreedor.
También hay señales, como la reciente gira del secretario Geithner para promover el embargo petrolero a Irán. China dijo: no voy contigo. Todas éstas son muestras de que estamos en medio de una transición de un mundo con un liderazgo único hacia uno donde habrá dos potencias.
La gran interrogante es cómo se dará este nuevo equilibrio. Esperemos que se logre un equilibrio sano, que promueva el desarrollo y la estabilidad global y no regresar a tensiones innecesarias.
*Director general del FUNDEF y profesor del ITAM
