Pueyo busca más huéspedes con el entretenimiento

- Mimos, payasos y meseras en patines desplazándose con una charola en la mano, son algunas de las cosas que verán los clientes de la cadena Oasis.

El viernes de la semana pasada Pedro Pueyo, propietario de la cadena de hoteles Oasis, encabezó el lanzamiento de una propuesta para renovar la oferta de hospedaje en Cancún a través del entretenimiento.

Después del pleito legal con Globalia, firma que tenía la operación de sus hoteles y que incumplió varios acuerdos, lo que derivó en que Pueyo recobrara el control, este empresario español apostó por reposicionar a los mismos.

En realidad, aún no recupera todos sus cuartos, pero ya invirtió 26 millones de dólares en remodelar los que tiene y el jueves puso en marcha una iniciativa por cinco millones de dólares más.

Su visión es que ya está caduco el esquema de entretenimiento en los hoteles “todo incluido”, por lo que hay una oportunidad renovándolos por completo.

Hoy, dice, sólo causan pena los “animadores” que todavía montan tablas gimnásticas junto a las albercas o los meseros que, alentados por sus jefes, se convierten en cantantes durante los espectáculos después de la cena.

Así como en los últimos años algunas firmas han inventado el “todo incluido de lujo” o incluso lo han segmentado, con parámetros sofisticados, de acuerdo a perfiles de mercado específicos, como es el caso de AM Resorts, de Alejandro Zozaya, el tema del entretenimiento sigue rezagado.

Así es que luego de mejorar la oferta de sus cuartos en Cancún, ahora Pueyo pretende en sus hoteles masivos y que tienen miles de llaves, llevar a esa plaza espectáculos comparables con los que hoy son comunes en algunos hoteles de Las Vegas, pero que en el Caribe serán una novedad.

Cantantes famosos y grupos de baile profesionales incluidos en el precio de un “todo incluido” de servicio medio, es la propuesta con la que Pueyo espera seducir a los profesionales de los viajes y a los turistas, para que opten por sus hoteles.

Además, contrató decenas de cómicos, la mayoría importados de España, cuya misión será hacer que los huéspedes se diviertan durante su estancia.

Mimos, payasos, meseras en patines desplazándose con una charola en la mano, son algunas de las cosas que verán los clientes.

Por supuesto, no es un concepto para todos los viajeros, algunos francamente odiarían que alguien pretenda engañarlos con la historia de que se incendió su cuarto o si un mesero se pone a hacer piruetas en lugar de servirle sus tragos.

Lo importante es que estén regresando los empresarios que, tras la peor crisis para el turismo en su historia, estén poniendo sobre la mesa nuevas ideas que, como en este caso, buscan sacar a los huéspedes de la rutina de todos los días.

Como siempre, el mercado manda y es deseable que Pueyo, quien ya ha sido exitoso como hotelero, demuestre que también tiene razón.

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