El sensible asunto de los cruceros en Sinaloa
La historia comenzó cuando un funcionario del CPTM dijo que este sector seguiría siendo apoyado, pero que había que pensar en otras opciones.
Eligio Serna, director ejecutivo de Enlace con Destinos y Socios del Consejo de Promoción Turística de México, está metido en un buen lío, debido a un problema de “teléfono descompuesto” que no debería ser atribuido a él.
La historia comenzó cuando hizo unas declaraciones en Mazatlán, en el sentido de que los cruceros seguirán siendo un segmento apoyado por el CPTM, pero que también hay que pensar en otras opciones para el turismo en Sinaloa.
Sin embargo, allá el tema de los cruceros es particularmente sensible, pues el año pasado las navieras se retiraron debido a la percepción de inseguridad, que después se convirtió en el pretexto perfecto para mover los barcos a las rutas más rentables.
Hoy es un hecho que el Caribe, el Mediterráneo, Australia y los mares del Sur son los espacios de navegación más demandados y que la costa del Pacífico mexicano ha perdido competitividad.
Hay una enorme tarea por delante para lograr que los barcos vuelvan y Mazatlán está sufriendo por la caída en la llegada de los hoteles flotantes.
Así es que las declaraciones de Serna terminaron en un periódico local, cuya cabeza hacía referencia al poco interés que tiene el CPTM en promover la llegada de cruceros a Mazatlán.
Eso no fue lo que dijo Serna, y cuando el equipo de Rodolfo López Negrete, director general adjunto del CPTM, fue consultado sobre la pertinencia de enviar una carta aclaratoria al respecto, prefirió no hacerlo con el argumento de que el problema crecería.
El hecho fue que otro periódico, ahora de Culiacán, retomó el asunto y las declaraciones de Serna no sólo fueron editadas, sino que además terminó siendo una nota de primera plana que acusaba al CPTM de abandonar a su suerte al muelle de cruceros de Mazatlán.
El asunto siguió creciendo y, como una bola de nieve, terminó siendo la comidilla de fin de año, hasta el punto de que Alfonso Gil Díaz, director de la Administración Portuaria Integral (API) de Mazatlán, y hermano del ex secretario de Hacienda, Francisco Gil Díaz, hizo suyo el asunto.
A la primera oportunidad le reclamó airadamente, y con una que otra palabrota, a López Negrete, quien, para acabarla de amolar, es oriundo de Mazatlán y miembro distinguido de esa sociedad.
Su molestia fue mayúscula y el asunto ya llegó hasta la secretaria de Turismo, Gloria Guevara, quien dicho sea de paso, ha tenido en el pasado algunas diferencias con Serna.
Así es que algo simple de pronto se ha convertido en un peligro real para la carrera de este funcionario, quien es reconocido como una persona seria y que ha hecho un trabajo conciliador con los socios comerciales del CPTM.
